"Cuando te encuentras en otra persona y sientes que esa otra persona te completa aveces no puedes respirar si no estás con ella y entonces decides asumir el riesgo de ese amor porque es inevitable" 🤍 #ElPeligroDeQuererte
Nos saltamos la programación habitual: hoy no toca S. V., sino hablar de Marta de la Reina.
Sé que a muchas nos habría encantado ver a la “mujer de hielo” decidida, implacable y que no se deja pisar por nadie de las primeras temporadas. A mí también me provoca cosas que no se pueden decir en horario infantil. Pero si algo ha hecho la serie con Marta es moverla de lugar. Y mucho.
Mirándolo desde la construcción del personaje, Marta ha tenido su propio “camino de la heroína”: un viaje interno. Ella no tuvo que exiliarse ni enfrentar las mismas vicisitudes que Fina, pero se quedó intentando rearmarse con lo que tenía alrededor, creyéndose abandonada por el amor de su vida. La vimos hundirse en el alcohol, volver a la careta de “aquí no pasa nada” e incluso iniciar una relación para sobrevivir, mientras en el fondo su amor por Fina seguía intacto. Luego vino aceptar que no podía estar con nadie más mientras no supiera qué había pasado con Fina. Después, al conocer las circunstancias de su partida, llegó la desesperación por encontrarla. Y, como siempre con Marta, la culpa: por dudar de Fina, por creerle a la rata, por seguir con su vida, por no haberla buscado antes.
Cuando Fina vuelve, Marta intenta agarrarse a la felicidad y leer la historia con las reglas de antes. Pero ninguna de las dos era ya la misma. Marta ignoró señales claras de que Fina no estaba en la relación como antes y, cuando la realidad se le puso enfrente, no supo cómo acomodar las piezas nuevas de una línea argumental que ya no podía resolverse con la promesa romántica original. El golpe más crudo llegó con la Granjera. No solo por el cambio paulatino de Fina, sino porque funciona como espejo dramático: obliga a Marta a cuestionarse su lugar en la relación, su capacidad como empresaria y hasta el sentido de su propia identidad. Y aunque las formas no me hayan gustado, ese quiebre era necesario para mover al personaje.
Por eso creo que el 663 va completamente del duelo de Marta después del beso en la cocina. Ese fue el verdadero punto de quiebre: la constatación de que EsaBianca había "ganado", porque el amor de Mafin no había podido con “todo, todo”, como se prometieron antes de la partida de Fina, y de que ya no son las mismas. El acostón de Fina con la Granjera no fue para la trama de Marta; jugó para hundir más a Fina en la culpa (y al fandom en el dolor), pero eso es tema de otro post.
Marta entiende que no puede seguir peleando sola por una relación en la que Fina ya no está parada en el mismo lugar. Despojada de las dos cosas que le daban estructura a su vida (su lugar en la empresa y su lugar junto a Fina), lo que queda es la pregunta central de su arco: qué sostiene a Marta de la Reina cuando se le caen esas certezas.
Y ahí está lo interesante. Marta, que antes tenía que esconderlo todo y sufrir en silencio, ahora puede romperse delante de su familia. Puede decir que le toca vivir el duelo y llorar por los rincones. Puede ser vulnerable sin que eso la haga menos Marta.
Incluso el inicio de la escena de hoy con Fina me parece revelador: verla sin zapatos, leyendo, instalada en una intimidad más suelta, más propia, habla de la huella que le dejó Carmen. Marta ha cambiado para bien y seguirá haciéndolo. Lo que vimos hoy entre ellas fue a una Marta que sigue amando profundamente a Fina, pero a la que se le "cayó la venda". Sabe que las dos han cambiado y que antes de volver a estar con alguien, incluso con el amor de su vida, necesita entenderse a sí misma.
Y eso, aunque duela, también es amor propio y evolución. #ResistenciaMafin
Salvando las distancias, es la misma trama que Damián/Digna/Pedro y Andrés/Begoña/Gabriel. Manipulación, si, pero nadie les puso una pistola en la cabeza para acostarse y casarse con ellos. Begoña incluso se casó con Gabriel solo por joder a Andrés. Es obsesión lo de esta gente
Yo he hablado de esto antes pero me parece importante remarcar que la razón por la que vemos este tipo de escenas sensuales con Marta y Fina y otras mujeres y no entre ellas también es misoginia, o una forma de.
En sueños de libertad y con las Mafin especialmente usan el deseo solo para mostrar atracciones superficiales y carnales, con villanos o personajes de paso, como método para luego culpabilizar/traicionar o entristecer a dicho personaje principal que siempre es una mujer.
Y luego el amor “real”, el amor “puro” lo muestran desde esa “pureza” que es mostrar solo la ternura, los gestos de amor más adolescente y añiñado, prácticamente desconectado de toda sexualidad (especialmente en esta temporada) como si la única forma de que un amor entre mujeres sea real, sea endgame y sea válido es que no se deseen carnalmente porque lo carnal está asociado al “mal”, a lo “superficial”.
Hijas, que son las bases de la culpa católica y del cristianismo. Es profundamente dañino.