Todo se resumen en quien llamas cuando sales del médico, cuando terminas ese examen, cuando te pasa algo bueno, cuando te ocurre una anécdota divertida o cuando necesitas hablar.
He leído “el día de tu boda será el único día en el que cada capítulo importante en tu vida estará sentado lado a lado en el mismo lugar” y me ha parecido precioso.
Mirar a alguien que amas mientras hace algo simple, como leer o cocinar, te llena de una ternura que no explicas. Y entiendes que eso también es felicidad.
Un día vas a entender lo importante que es elegir bien con quién compartir las risas, los atardeceres y los domingos, porque son los momentos donde el corazón y el alma respiran.