Pedro Porro marcó el gol que metió a España en la final del Mundial. Luego lloró recordando a su abuelo Antonio, que dormía en el coche para que él pudiera seguir entrenando.
Porro nació en Don Benito, Badajoz, una ciudad de poco más de treinta mil personas en Extremadura. Sus padres trabajaban jornadas largas y quien asumió gran parte de su crianza fueron sus abuelos maternos, Antonio y Manola. Cuando Pedro empezó a destacar en las categorías inferiores y le llegó la oportunidad de incorporarse a la cantera del Rayo Vallecano en Madrid siendo adolescente, la familia tuvo que tomar decisiones que el dinero no facilitaba.
El abuelo Antonio lo llevaba a los entrenamientos en coche desde Badajoz. Son más de trescientos kilómetros. En lugar de pagar hotel, Antonio esperaba en el aparcamiento durmiendo dentro del vehículo hasta que terminaba la sesión. Luego volvían a casa. Así, durante meses. El nieto entrenaba. El abuelo dormía en el coche.
Porro ha contado esta historia en varias entrevistas emocionándose de la misma manera cada vez que la menciona, porque no es una anécdota de superación que ha digerido ya. Sigue pesándole lo que costó. "Sin mi familia no soy nada", dijo después del partido contra Francia. "Todo lo que tengo se lo debo a ellos."
El lateral derecho que asistió a Ferran Torres para el gol de la final, el jugador elegido mejor del partido de semifinales, el hombre que ha hecho del carril derecho de España uno de los mejores del mundo, empezó su carrera durmiendo de aparcamiento en aparcamiento con un abuelo que nunca le preguntó si merecía la pena.
Los abuelos rara vez preguntan eso.
Un día en Villarreal, Rodrigo Hernández cogió el teléfono y llamó a su padre llorando. "Basta", le dijo. "No puedo más."
Tenía quince años, estaba lejos de casa y el Atlético de Madrid lo acababa de descartar después de cinco años en su cantera. El club que lo había formado desde los once años consideró que no tenía el nivel suficiente. Rodri fue a Villarreal. Y en Villarreal hubo un momento en que lo único que encontró fue el teléfono y la voz de su padre.
Lo contó él mismo en el discurso del Balón de Oro 2024, el premio más importante del fútbol mundial, que recibió un mes después de romperse el ligamento cruzado de la rodilla derecha. El 22 de septiembre de 2024, en un partido del Manchester City contra el Arsenal, cayó al suelo sin que nadie le tocara. Ocho meses de operación y rehabilitación. El peor momento de su carrera en su mejor momento como jugador.
Volvió. Poco a poco, partido a partido, como había hecho siempre desde aquel descarte del Atlético. Luis de la Fuente lo llamó para el Mundial. Le puso el brazalete de capitán. Y el 19 de julio de 2026, en la final contra Argentina en el MetLife Stadium, Rodri fue elegido MVP del torneo. El jugador que no era suficiente para la cantera del Atlético de Madrid con quince años levantó la Copa del Mundo con treinta.
La familia que le exigió que estudiara tanto como entrenaba, los pies en el suelo en el pueblo de Villanueva de la Cañada donde creció, el padre al que llamó llorando desde Villarreal. Dos días después de ganar la Eurocopa 2024, alguien lo vio en un Burger King del pueblo preguntando cómo iba el equipo cadete.
Ese es Rodri.
Hemos ganado un Mundial con Pedri suplente. Yamal al 50%. Con Pedro Porro, lateral de un equipo que casi desciende a Segunda. Con Rodri MVP tras recuperarse de una rotura de ligamento cruzado. Con Mikel Merino como héroe tras 4 meses parado. Con Baena siendo clave tras un año malo. Con Unai Simón ganando el Guante de Oro pese a que toda España pedía su suplencia. Laporte siendo el central del torneo tras un año duro, y Cubarsí sentando cátedra con 19 años. Con un Ferran Torres al que acribillaron y nos ha dado la segunda estrella.
Y encima jugando un fútbol excelso. Esta hazaña es historia del deporte.
Sigo flipando con esto de Messi, demuestra lo mal deportista y rastrero que es. Te preguntan si todo bien y vas y usas eso para intentar que te expulsen. Encima un bombón como Cucurella.
Si hasta Messi es un perro, qué nos espera de los demás argentinos.
@InvictosSomos Hizo más goles Merino que el, hizo más asistencias Nico Williams que el, es un jugador inflado y por mucho, lo único que heredó de Messi fue el esconderse en juegos importantes