Han pasado 16 horas de que ocurrió el devastador terremoto que asoma una tragedia sin precedentes en Venezuela.
El líder de la nación más cercana a nosotros, que tuiteó sin descanso sobre lo que ocurría en Gaza, Gustavo Petro, no ha dicho una sola palabra ni ofrecido la mínima ayuda.
Mientras tanto, todas esas naciones a cuyos líderes Petro ataca por ser de derecha —como Noboa, Bukele, Kast o Trump– ya se pusieron a disposición y están enviándonos ayuda.
Petro es el ejemplo perfecto: el hipócrita que encubre su maldad con el abrazo de causas que le son ajenas, pero apático ante lo que le sucede al vecino.
Un infeliz, pues.
Por favor, si tienen alguna información de Caribe en #LaGuaira, cerca del McDonalds. Edificio Coral Suites. ¿Alguien en algún lugar donde estén llegando las personas? Favor RT. #Venezuela#Sismo
🔴 Al menos 85 países enfrentan alzas en los precios de los combustibles debido a la guerra de Israel y Estados Unidos con Irán. En Colombia eliminarán los subsidios a la gasolina y en Corea del Sur las autoridades pidieron imponer un límite al precio.
No hay narrativa que logre disimular la gran tragedia del chavismo: están firmando acuerdos y dándole todo el petróleo al país que acaba de meter preso a su líder criminal, a punta de bombardeo, misiles y balas. ¿Existe mayor humillación?
¿Entonces el Imperio entró a Venezuela para llevarse a Maduro y la respuesta del chavismo es concesionarle 50 millones de barriles de petróleo a Trump?
Rodillas en tierra, camarada.
El cambio de régimen perfecto: cuando capturar es mejor que destruir
La madrugada del 3 de enero, Donald Trump hizo lo que durante años se dijo que no podía hacerse sin pagar un alto costo: un cambio de régimen en Venezuela. Helicópteros estadounidenses entraron a Caracas, sacaron a Maduro y horas después estaba en una celda en Brooklyn. Sin resistencia. Sin caos. Sin guerra.
Eso, por sí solo, ya dice mucho.
El verdadero significado de la operación no está en lq brillantez táctica, sino en su trascendencia estratégica. EEUU logró el control efectivo de Venezuela sin cargar con los costos que hundieron a Washington en Irak y Afganistán. No hubo invasión prolongada, ni ocupación militar, ni reconstrucción institucional. El Estado siguió funcionando. Solo puso a su chofer al frente del volante.
Trump fue explícito: esto va de recursos, empezando por el petróleo. La democracia puede esperar.
Por eso es un error leer lo ocurrido como una transición clásica. Esto no es Balaguer. El madurismo no es un régimen personalista como Trujillo. Es un régimen patrimonial: una red de militares, burócratas y empresarios que capturó el Estado para administrarlo como botín. Maduro no era el Estado. Era el vértice de esa red.
Cuando cae el líder de un régimen personalista, el sistema colapsa. Cuando cae el jefe de una estructura mafiosa, la red se adapta. Negocia su supervivencia bajo nuevo patrón. Las lealtades no son ideológicas: son contractuales.
Eso explica la limpieza quirúrgica de la operación. La facilitaron de adentro. El tufo a traición apunta a quienes se beneficiaron. Y explica lo que vino después. Delcy Rodríguez sigue ahí no como puente democrático, sino porque garantiza continuidad. Puede repetir consignas, mantener el gabinete, invocar a Chávez. Pero la sustancia del poder cambió. Hoy el régimen le debe lealtad a Washington.
El resultado es el cambio de régimen perfecto: control sin ocupación, dominio sin administración directa, captura sin destrucción. No habrá tropas estadounidenses muriendo en Caracas dentro de cinco años, ni billones gastados en reconstrucción. Habrá petróleo fluyendo, contratos firmados y un Estado que funciona bajo los designios de otro.
Eso es lo histórico. No la operación militar de una noche, sino el modelo que inaugura. No destruir Estados. Capturarlos.
versión completa en mi blog: https://t.co/U2juduOxHz
Ver a los chavistas llorando me ha dado casi tanta satisfacción como ver a Maduro capturado.
Qué días más hermosos nos ha regalado la vida ❤️
Gracias presidente @realDonaldTrump
El fin de la impunidad.
El presidente Boric tiene razón, desde su punto de vista, cuando se lamenta por la acción de los EEUU para detener a Maduro y dice que ahora le podría tocar a cualquiera. Tiene razón porque se ha creado un precedente muy peligroso para una izquierda acostumbrada a estar asociada a organizaciones criminales y que ahora ve que la protección qué le brindan nuestros corruptos sistemas de persecución penal, se desmorona ante la voluntad del imperio, de hacerles responder por sus delitos. El cacareo en el gallinero, no es más que el ruido de desesperación de las gallinas, que no saben a quien le toca ahora ser parte de la cazuela.
La “salida pacífica” y el “diálogo” no existen en un régimen que se roba las elecciones y ha sometido a millones a la miseria y la humillación durante 25 años. Basta ver la alegría de los venezolanos celebrando en todo el mundo para callarse la grandilocuencia #Venezuela