Video shared by Chinese fans confirms the claims about Cruz looking helpless and Zverev taking over…😬
I mean this is bad…tournament directors should be strict with players about practice court behaviour
Investigación de @RevistaSemana revela que Verónica Alcocer usó, por lo menos, 149 veces, aviones del Estado para su desplazamiento y Eva Ferrer denuncia que en uno de sus viajes a Venezuela habría llevado droga y regresado con dinero. Escandaloso
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Historias no recordadas - Capítulo III:
Para entender a Marcos Baghdatis no alcanza con mirar sus estadísticas. Hay que entender lo que significa salir de Limassol, una ciudad pequeña de Chipre, e irte a los 13 años solo a Francia, sin hablar una palabra de francés, a una academia donde la disciplina y la frialdad eran la norma.
Marcos nunca terminó de encajar en el molde del circuito. Tenía esa frescura barrial de quien juega solo por placer, pero le pegaba a la pelota con la categoría de un Top 10.
El tenis actual premia la automatización. Jugadores que casi no gesticulan, que no se salen del libreto, que procesan la frustración en silencio. Baghdatis era todo lo contrario, un volcán emocional.
En el Australian Open 2006 el mundo descubrió lo que pasaba cuando ese volcán entraba en erupción.
Con 20 años, con un físico lejos del ideal de deportista de elite y siendo 54° en el ranking, se abrió paso a la final a pura desfachatez.
No le importó nada. Bajó a Roddick (2°), Nalbandian (4°) y Ljubicic (8°)
Los partidos de Marcos en Melbourne no eran eventos deportivos, eran fiestas populares. La comunidad greco-chipriota llenaba las tribunas, cantaba como si fuera fútbol y Marcos jugaba contagiado por esa masa.
Ganaba un punto imposible, miraba a la tribuna, sonreía con la boca abierta, se agarraba la cabeza. Todo un showman casi sin buscarlo.
Llegó a la final contra Roger Federer. Arrancó jugando un tenis de otra galaxia, suelto y sin ningún tipo de complejo, al punto de quedarse con el primer set por 7-5 e inclinarse arriba con quiebre en el segundo.
Pero enfrente estaba Federer en su versión más implacable. El suizo ajustó las tuercas, apretó los dientes y arrasó.
El partido terminó 5-7, 7-5, 6-0 y 6-2 para Roger, que levantó su segundo título en Melbourne.
Pero lo curioso, es que esa noche, mientras lloraba desconsoladamente en la premiación con el trofeo de subcampeón, quedó claro que la gente no lo quería por ganar, sino por cómo sentía el juego.
Pero como no dejamos de decir, la presión no es gratis.
Detrás de esa sonrisa gigante había un chico al que le costaba lidiar con las expectativas de un país entero que lo trataba como a un dios, y con la frustración de un cuerpo que no siempre le respondía.
De ahí nació una de las contradicciones más hermosas de su figura. Imperfecto y muy querido a la vez.
El día de la rotura de raquetas:
En Melbourne 2012 rompió cuatro raquetas al hilo. Pero no se confundan: esto no fue un acto de violencia o soberbia. Fue un colapso humano en vivo y en directo. Quien lo haya visto, entiende de lo que le hablo.
Sentado en el cambio de lado contra Wawrinka, desbordado por la impotencia, agarró la primera raqueta y la reventó contra el piso. Agarró la segunda, lo mismo. Sacó la tercera del bolso, todavía dentro de la bolsa de plástico transparente, y la destruyó sin sacarle el envoltorio. Con la cuarta hizo exactamente lo mismo.
Cuando terminó, se limpió la cara con la toalla, miró al público y no pudo evitar una mueca de vergüenza.
En 2016, en pleno torneo en Washington, cuando se sentó en un cambio de lado, agotado física y mentalmente, simplemente cerró los ojos y se quedó dormido en la silla. La juez de silla tuvo llamarlo varias veces para despertarlo.
En otra ocasión, en pleno US Open sacó el teléfono para mandarle un mensaje a la mujer porque se había olvidado de decirle algo importante. El umpire tuvo que llamarlo varias veces para que se despierte y vuelva a sacar.
El final de su carrera:
Marcos Baghdatis se retiró en Wimbledon 2019. Se sacó las zapatillas en el medio de la cancha, las firmó y se las regaló a la gente. Se fue descalzo, como había llegado al tenis de chico.
Y por eso, más allá de los títulos, jugadores como Roger Federer, John McEnroe, Andy Murray o David Nalbandian, lo elogiaron no solo por su exagerado talento, sino por lo querido y respetado que era dentro del circuito.
Las canchas no olvidarán al loco y talentoso, Marcos Baghdatis.
— Rafa Nadal: "¿Quién fue tu pareja de dobles favorita?"
— Roger Federer: "Pensé que era mi esposa hasta que apareció este tipo. Rafa se puede quedar con el puesto".
Momentazo Fedal ♥️🥹
#Política | David Murcia, cerebro de DMG, se retracta de los señalamientos contra Abelardo De La Espriella; dice que le ofrecieron ser gestor de paz en el gobierno Petro
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Historias no recordadas - Capítulo II:
Noviembre de 2012. París-Bercy. Un gigante polaco de más de dos metros, que no lo conocía casi nadie y venía de la qualy, empieza a tumbar a los mejores: Marin Cilic, Andy Murray, Janko Tipsarevic, Gilles Simon.
Su nombre era Jerzy Janowicz 🇵🇱. Pero detrás de sus bombas a 240 km/h había una historia que casi nadie sabía.
Años antes de esa semana donde cambió todo, la familia de Jerzy tomó una decisión durisima. Sus padres no tenían plata para bancarle la carrera en un deporte tan elitista. Por ende, para que él pudiera viajar y competir, vendieron su casa y los negocios familiares.
Se quedaron literalmente sin nada. Fueron años de remarla en la nada misma.
Janowicz viajaba a los torneos durmiendo en el auto porque no le alcanzaba para el hotel. En pleno invierno jugaba en Europa sin abrigo porque tampoco tenía para comprarse uno.
El tenis para él no era un juego, era la única salida para devolverle a los padres semejante sacrificio.
Por eso, cuando en París metió ese torneo Soñado y llegó a la final desde el puesto 69 del ranking, el llanto desconsolado que tuvo tirado en el piso no era de sorpresa. Fue el desahogo de años de pasarla mal y de una presión insoportable.
Lo que vino después demostró que no había sido suerte. En 2013, con un tenis explosivo y lleno de recursos, metió semifinales en Wimbledon.
Llegó a estar entre los 15 mejores del mundo. Parecía que el futuro del tenis se lo iba a comer entero.
Pero este deporte, como bien sabemos todos, no te perdona nada. Justo cuando la plata dejó de ser un problema y la carrera despegaba, el cuerpo le dijo basta. La altura y lo agresivo que jugaba le empezaron a pasar factura.
Espalda, rodilla, hombro. Le cayó todo junto.
Lo más jodido de una lesión grave en el tenis no es el dolor sino la soledad que genera. Pasar de jugar a cancha llena en Wimbledon a meterte en un gimnasio a hacer kinesiología, viendo cómo los demás siguen sumando puntos mientras tu ranking se destruye.
Janowicz se pasó por el quirófano mil veces. Lo intentó una y otra vez. Bajó a jugar Challengers, anduvo por el circuito invisible lejos de cualquier cámara, pero el cuerpo no le respondía igual. La frustración le terminó comiendo la cabeza.
Ese tipo gigante que parecía que se comía el mundo se fue apagando despacito.
Muchos lo recuerdan solo por sus calenturas en la cancha o por pelearse con los árbitros. Pero quedarse con eso es quedarse en la superficie. Jerzy fue un tipo al que el cuerpo le jugó una pésima pasada.
Al final, los números van a decir que fue semifinalista de Grand Slam y Top 15.
Pero a los que les gusta mirar un poco más allá, Janowicz siempre va a ser el tipo que durmió en un auto por un sueño y tocó el cielo antes de que la suerte le jugara en contra.
Hoy, ya retirado, se divierte jugando al Pádel. Y no solo se divierte.
Llegó a integrar la Selección de Polonia de Pádel en torneos internacionales llegando a ser la raqueta número 1 de su país.
Esta es la historia de un gigante que solo las lesiones lo pudieron frenar.
Cada vez que entro en contacto con este video (lo cual ha sucedido incontable cantidad de veces) resuena en mi cerebro un concepto que lo describe cual figura de carne y hueso.
Tenis irrepetible.
Nunca más.
Nunca.
🚨🇨🇴 JAIME CARRAGHER, sobre DANIEL MUÑOZ:
🗣️ “Es el mejor carrilero por derecha que hemos visto en la Premier League. Es sensacional.
El éxito que tuvo el Palace en los últimos 2-3 años es gracias a él. Sus métricas demuestran que es top.”
🎙️ @SkySportsPL
El país sabía que Petro era defensor de los criminales y que sus políticas siempre buscaron la impunidad, pero la defensa de alias “Bendito menor” de los últimos 2 días es increíble
Steve Kerr says Roger Federer taught his Warriors team the secret to sustained success wasn’t outworking everyone, it was building a life around your craft you never want to escape from
“I’ll tell you a great story about Roger Federer. We were playing in China with the Warriors in 2017. Roger was in Shanghai for the Masters tournament, so we invited him to come speak to the team.”
“Draymond Green asked him, ‘How do you sustain success? How have you managed to win majors 20 years after you first won one?’ Everyone was expecting him to say, ‘I work harder than everybody,’ the will, all the clichés.”
“Roger Federer says, ‘I get up every morning and I make breakfast for my kids. Then I take them to school and drop them off. Then I go practice tennis for about two hours, and I’ve figured out a really good routine where I don’t destroy my body, but I can get all the work in I need.”
“‘Then I go have lunch with my wife. In the evening, we cook dinner together. The kids are all home from school. We ask them about school. There’s so much joy in the house. We put them to bed, and then I put my head on the pillow and go, “Man, that was just a great day.” And I’ve been doing that for 20 years.’”
“And it was like, yes. That’s it. That’s the formula. That’s what leads to sustained success. He loves tennis. He loves his family. He loves life. It’s not outworking everybody and banging your head against the wall, ‘I’m going to be better than everybody.’ It’s allowing your natural talent to shine through with a work ethic, with a great family life, with perspective, with peace, with mindfulness.”
“It’s perspective. It’s joy. It’s passion. It’s mindfulness. It’s an awareness that we are truly lucky. To get the most out of ourselves, it’s our daily rituals and experiences and love and joy.”
El dato detrás de este tweet de Stefanos Tsitsipas es una auténtica locura histórica:
Desde Wimbledon 1877, SIEMPRE hubo al menos un semifinalista con revés a una mano en algún Grand Slam cada año.
En 2026 todavía no ocurrió y Stefanos es el único que sigue en carrera en el US Open que puede salvar la racha.
Vía @BastienFachan
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🤣😂🤣😂 @FicoGutierrez es un crack 🤛🏼