Lo que ha debido ser para un tío que compartió vestuario con la mejor generación de jugadores del Real Madrid (Cristiano, Ramos, Modric, Benzema…) encontrarse a esta panda de niñatos, vagos y disminuidos mentales.
Experiencia traumática.
Carvajal le da la mano a Lamine y se va. El que SIGUE hablando es Lamine. Es ahí, que Carvajal le dice lo de hablar demasiado.
Si no es por la gente que estuvo en el estadio, esto no lo ve nadie.
Viva el “periodismo” español.
A Lamine Yamal se le ha subido mucho la fama a la cabeza. Hace nada él era uno de esos niños, pero ahora ni siquiera se detiene a firmarles un autógrafo.
Debería bajarse los humos, subirse los pantalones y centrarse en jugar al fútbol.
Un culé hablando de afición cuando abandonaron a su equipo en su peor momento por cuatro duros.
Les llenaron el Camp Nou con 30.000 alemanes en Europa League.