Alejandro Ordóñez es sobre todo un corrupto. Su corrupción está alentada además, por el convencimiento de servir a unos ideales más altos que la terrena constitución. Los mandatos divinos son para él la norma de normas.
En Medellín no olvidamos uno de sus actos de corrupción. La persecución emprendida contra el entonces alcalde Alonso Salazar por su idea de construir una clínica para la mujer, con énfasis en derechos sexuales y reproductivos.
El Procurador envió inmediatamente a su clériga 'Biblia' Myriam Hoyos, viceprocuradora de infancia y adolescencia, para una inspección preventiva del proyecto.
Toda la alharaca conservadora en Medellín hizo que la construcción de la clínica se cancelara. Pero el pecado queda y Ordóñez tenía ´pensada una penitencia.
Abrió una investigación disciplinaria contra Salazar por presunta participación en política. La falta de alcalde era haber denunciado el apoyo que hacían los pillos a la campaña de Luis Pérez en la Comuna 8.
Ordóñez terminó destituyendo e inhabilitando por 12 años a Alonso Salazar para ejercer cargos públicos. Dos años después el Consejo de Estado tumbó la sanción y dejó claro que había sido arbitraria y desproporcionada, que el fallo estaba lleno de interpretaciones subjetivas y argumentos falaces.
Fue imposible no pensar que ese celo disciplinario sobretodo un castigo para el alcalde impío.
Usar el poder disciplinario como un tribunal moral no tiene otro nombre que corrupción, atacar a sus adversarios ideológicos abusando de sus poderes no tiene otro nombre que abuso.
A ese personaje estamos expuestos de nuevo.
Pasé por al frente de un bar universitario al medio día. Los pelados y las peladas estaban tomando guaro pico e' botella, fumando cigarrillo, dándose besos y haciendo escándalo.
Por fin están volviendo los valores a la sociedad.
La verdad Sr. @PetroGustavo nunca logré entender su extraña benevolencia y empatía con los criminales.
Tampoco logré entender cómo en cerca de 60 ataques terroristas a Jamundí durante su gobierno, a usted nunca lo vi acompañando el entierro de un soldado.
@ABDELAESPRIELLA
La foto de una derrota
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En cualquier tradición, el cadáver marca un límite. Antígona entierra a su hermano aun contra la orden del rey, porque considera que el poder no puede disponer del cuerpo del vencido. A los muertos se les lava, se les nombra, se les cubre.
Aquí no se cubren, se exhiben como botín de guerra. La bolsa no es una mortaja sino un empaque. Y caminar entre los cuerpos, sin siquiera quitarse la gorra, anula lo único que cualquier religión exige frente a un muerto, que es detenerse.
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Por otra parte, el Derecho Internacional Humanitario no distingue entre muertos buenos y malos. El combatiente muerto es persona protegida y la norma prohíbe exponerlo a la curiosidad pública. Esa prohibición no protege al muerto, protege a la madre que reconoce a su hijo en televisión, en fila, sobre el piso de una bodega.
Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos.
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Esta no es la foto de una victoria, sino de la pequeñez de un dirigente político que se autodenomina «católico» pero que no manifiesta el menor gesto de humanidad ni observa el más elemental respeto por los muertos.
@ErnestoMatallan@DerechoCivil_ Dato curioso: ese concepto del doctor Fernando Hinestroza es la razón por la cual SSA a día de hoy tiene una demanda de más de 9.000 millones de dólares
@andres980314@CadenaAnaMa Ese no es el fondo del asunto. Más allá de si hubo mala intención o no en el retraso, el tema realmente importante es que el gobierno mintió diciendo que ya había hecho lo que no e intentó -de mala fe- trasladar la responsabilidad al Distrito