Y hoy en que la vida me sonríe, no porque todo esté bien, sino porque decidí enfocarme en todo lo bueno que he construido solo, pero también con el amor de las personas que me han visto mi mejor y peor versión, y aún así me han seguido eligiendo sólo como Jesús.
Pero aquí vamos casi 7 años juntos, lo celebro como un aniversario de parejas porque mis amigos son los amores de mi vida. No porque sean perfectos, no porque sean solo luz. Sino porque hemos contemplado la oscuridad del otro sin juicios.
Al principio me costó mucho abrirme a ellos. La vulnerabilidad que implica una amistad nunca se sintió algo seguro para mí, porque siempre que me mostraba vulnerable, la gente usaba eso en mi contra en el momento menos indicado.
Y luego llegué a Medellín, sin conocer a nadie, con la familiaridad de la soledad y con muchas ganas de seguir trabajando en mi proyecto de ser fotógrafo de moda.
Estando en Colombia conocí gente muy linda, pero siempre fui Jesús el mesero, Jesús el bartender, Jesús el que ponía la música chévere en el bar, nunca sólo Jesús.
Con el tiempo me acostumbre a no sentirme bienvenido en ninguna parte hasta que hice mi primer grupo de amigos, para luego tener que separarnos por la situación en Venezuela.
No sé qué sería mi vida sin mis amigos. Desde pequeño me costó mucho sentirme bienvenido en cualquier grupo de personas. En la escuela, en el barrio, en la familia… Compañía sincera nunca tuve. Siempre fui el otro, el pobre, el diferente, pero nunca fui solo Jesús.
¿Cómo se le dice cuando quisieras conocer a alguien lindo con el que compartir tu luz y tu sombra pero también amas estar soltero, porque estás atravesando por un momento de tu vida en el que necesitas enfocarte en cosas más importantes que un hombre?