@JoseIgnacioVV@EFEnoticias No soy ningún experto en derecho, pero hasta donde yo sé esto funciona al revés, es la acusación quien tiene que probar su culpabilidad. Él como mucho tendrá que demostrar que hubo irregularidades o se vulneraron sus derechos si pide la nulidad
Pues aquí va el vídeo. Luego que nadie se extrañe de que hablemos de maniobras anti democráticas concertadas. Dudar de todo ya no es solo legítimo. Es una obligación.
𝗨𝗡𝗛𝗔 𝗠𝗔́𝗜𝗦 👑 O fútbol non perde a unha lenda: @aspas10 renova co Celta.
A falta dun partido para pechar a tempada, chega a noticia que todo o celtismo esperaba, que emociona a todos por igual. A que une xeracións. A que confirma que algunhas historias nunca terán final.
Iago Aspas renova a súa vinculación co club da súa vida. Faino como debe facelo unha lenda, con presente e futuro. 𝐀𝐬𝐢𝐧𝐚 𝐚𝐭𝐚 𝟐𝟎𝟐𝟗 e seguirá defendendo o escudo celeste 𝐧𝐨 𝐜𝐞́𝐬𝐩𝐞𝐝𝐞 𝐮𝐧𝐡𝐚 𝐭𝐞𝐦𝐩𝐚𝐝𝐚 𝐦𝐚́𝐢𝐬 (“unha máis”). E no momento en que dea un paso fóra do terreo de xogo, farao á vez cara dentro do club. Unirase á súa estrutura para continuar aportando. O Iago Aspas de sempre, un novo Iago Aspas.
Porque aquel neno de Moaña que soñou con marcar un gol bonito co Celta dos maiores acabou converténdose na alma de toda unha afección. No canteirán que transformou o imposible en rutina, o que nunca deixou de crer e o que fixo que toda unha xeración medrase sentindo orgullo de ser do Celta.
Con el chegaron noites inesquecibles, goles que xa forman parte da memoria colectiva do celtismo. Chegaron récords, partidos históricos e unha maneira única de entender este escudo. Máximo goleador histórico do club, futbolista con máis partidos na historia coa camiseta celeste e símbolo absoluto dunha afección que se recoñece no seu carácter e nas súas raíces.
Non é que Iago Aspas sexa o mellor xogador da historia do Celta. É que Iago Aspas é o Celta. Un xogador que marcou unha época, que construíu unha identidade.
E agora, co Celta de novo rumbo a Europa. Vinte e tres anos despois daquela segunda clasificación continental consecutiva, cun equipo feito na casa, con talento feito na Madroa e co orgullo de Galicia por bandeira, Iago Aspas seguirá marcando o camiño e representando mellor ca ninguén o que significa defender este escudo.
Porque a historia de Iago Aspas e o Celta continúa.
Agora e sempre.
Parabéns, capitán!
Aquí no somos de presumir de lo que no duele, somos de cicatrices compartidas.
Ser del Celta es esa cosa rara e inexplicable que te recorre el cuerpo cuando ves a un chaval de la casa, uno que hasta ayer cruzaba el puente o recorría kilómetros para entrenar con su mochila, o que recogía las pelotas de sus ídolos en Balaídos, dejándose la piel en el césped. Hasta el último aliento.
No es solo fútbol; es ver a uno de los tuyos, a alguien que siente el escudo como si fuera el apellido de su propia madre. Porque en este equipo, los canteranos no sudan la camiseta, la honran, como si cada carrera fuera una deuda de honor con su familia y con la nuestra.
Hablemos de las derrotas, que de eso sabemos un rato. Aquí hemos llorado, claro. Todos hubiéramos tirado.
Pero hay algo jodidamente “Celta” en caer y, antes de limpiarte el barro de las rodillas, ya estar preguntando cuándo es el próximo partido. Porque nuestra victoria es no rendirse nunca. Es esa "Oliveira dos cen anos" que retumba y te pone los pelos de punta, recordándote que somos raíces, que somos tierra y que somos mar.
Y luego está él. Iago. El que nos hace creer que lo imposible es solo una opinión. El que nos enseñó que se puede ser de los mejores del mundo siendo, simplemente, uno más de nosotros. El que dijo que volveríamos.
Pase lo que pase, aunque el marcador no acompañe, aquí nadie se guarda nada. Ni en el campo, ni en la grada. Porque ser del Celta es saber que nunca quedará una gota de esfuerzo por ahorrar, porque nos va la vida en ello.
Es una herencia que no se vende, un sentimiento que no se negocia.
Es nuestra forma de decirle al mundo que, aunque a veces toque sufrir, no cambiaríamos esta bendita condena por nada del mundo.
Porque somos del Celta.
“Las cosas para que sucedan, primero hay que soñarlas”
Hoy más que nunca 🩵 ¡Hala @RCCelta !
@MundoMadridist8@NerriCancelado Pues vamos a hablar del partido entonces, el primer gol viene de un corner que no era, el disparo del Madrid va directamente fuera sin que nadie toque el balón. Y el segundo gol viene de un robo de balón en el que hay falta sobre Fer. Y a ver si mejoramos un poco esos modales
@BandaAlbiazul No entiendo muy bien tu respuesta, jejeje, pero bueno solo te daba un dato ya que no vi en esa lista al Celta, por cierto, la asistencia no da puntos pero empuja para conseguirlos.
Estamos dejando morir la sanidad pública.
La estamos dejando morir despacio,
sin ruido de sirenas,
sin titulares que duelan lo suficiente.
La dejamos morir en listas de espera eternas,
en consultas de cinco minutos,
en profesionales exhaustos que ya no pueden más
aunque quieran darlo todo.
La sanidad pública no cayó del cielo.
No fue un regalo.
Fue una conquista.
Costó décadas de lucha, de acuerdos, de impuestos compartidos,
de la idea radical de que la salud no es un lujo,
sino un derecho.
Que enfermar no debería significar arruinarse.
Que nacer pobre no debería condenarte a morir antes.
Y sin embargo hoy la tratamos como algo prescindible.
Como si fuera un gasto molesto
y no una inversión en dignidad.
Yo llevo más de media vida enferma.
He visto la sanidad desde dentro,
desde la camilla, desde la bata abierta por detrás,
desde el miedo antes de una prueba,
desde el alivio cuando alguien te mira a los ojos
y te cree.
Y lo digo claro: así como está ahora, es deplorable.
No por su gente. (Hay de todo, cómo en todos lados)
Nunca por su gente.
Porque hay médicas, enfermeros, auxiliares, celadores, técnicos
que siguen tirando del carro con el cuerpo roto.
Que se saltan descansos.
Que cargan con más pacientes de los que pueden atender dignamente.
Que se van a casa con culpa por no haber llegado a todo.
Gente competente, vocacional, humana…
a la que el sistema está asfixiando.
No es que no quieran.
Es que no les dejan.
Un sistema diseñado para aguantar lo justo,
para parchear en lugar de cuidar,
para empujar a quien puede a la privada
y abandonar a quien no.
Un sistema que normaliza el colapso
y llama “incidencia puntual”
a lo que ya es estructural.
Mientras tanto, los enfermos aprendemos a esperar.
A esperar citas.
Resultados.
Derivaciones.
Respuestas.
A esperar incluso cuando el cuerpo ya no puede esperar más.
Y lo más peligroso de todo
es que nos estamos acostumbrando.
A que funcione mal.
A que duela.
A que falle.
Pero la sanidad pública es uno de los últimos lugares
donde aún somos iguales.
Donde tu cuenta bancaria no debería decidir
si te salvas o no.
Dejarla caer es romper el pacto más básico de una sociedad:
cuidarnos.
Defenderla no es ideología.
Es supervivencia.
Es memoria.
Es respeto a todo lo que costó construirla
y a toda la gente que hoy sigue sosteniéndola con las manos desnudas.
Yo no hablo desde un despacho.
Hablo desde un cuerpo enfermo
que necesita una sanidad pública fuerte para vivir.
Y como yo, millones.
No la dejemos morir.
Porque cuando muera del todo,
no podremos curar
la herida social que quedará.
Noah Higón @GVAsanitat@sanidadgob #EnfermedadesRaras