Acabo de pasar por delante de un restaurante con el menú del día a 12 euros y no puedo evitar echar de menos a D'Lidia, con su maravilloso menú de 8 euros que me alimentaba en exámenes y cuyo repartidor llegó a ir tres veces en un mismo día a casa por no hablar entre nosotras.
No paro de pensar en que el sábado se emite el ultimo capítulo de Cherry Magic Thai y no me extrañaría que fuera Capítulo especial LITA 2.0. para mi estado emocional. No estoy preparada.
Ha llegado un punto en el que me he puesto a calcular las canciones que me quedan por escuchar hasta de que sean las 16:00 y me pueda ir. Me quedan 22 aprox.
Llego a ver a una persona en mi misma situación, paseando por Hipercor con únicamente una botella de ron Matusalén y una bolsa de chocobons bajo el brazo, y pienso que se viene un episodio de recién divorciada inminentemente.
Yendo al laboratorio con el jersey y los pendientes navideños porque no me llegaron para Nochebuena y no me da la gana esperar hasta el próximo año para estrenarlos (los pendientes me parecen especialmente monos)
El trayecto en Manolito que no me hago de día porque son carreteras largas, estrechas y con muchas curvas y cuestas me lo hago de noche y sin una farola a la vista porque Google Maps me conoce, sabe cómo me pongo, y le gusta reírse de mí.