Dejemos de normalizar el control de jefes o encargados, sobre la vida privada.
Por qué estar en un cargo te hace pensar que tenes el derecho de opinar, o decirme algo respecto lo que hago fuera del trabajo, si cumplo con lo que tengo que hacer y ya.
Normalicemos saber que hay decisiones correctas que nos van a romper el corazón, que hacer las cosas bien requiere muchísima más valentía que hacerlas mal, que empezar de cero da pánico, que da miedo arriesgarnos, pero siempre, ser valiente y buena persona tiene su recompensa.