No había querido emitir comentarios sobre el título en Comunicación de la primera dama, Lavinia Valbonesi, pero luego de escucharla en una entrevista voy a compartir mi opinión.
Primero, en una clase política que se esconde, siempre reconozco a quien da la cara y responde.
Ella asegura que ganó experiencia trabajando desde muy pequeña. Y mucha gente se burla de eso, omitiendo que hay realidades personales que no todos conocen y que no siempre deben hacerse públicas.
La critican porque dicen que es muy joven para acreditar experiencia, que esa es la forma en cómo pudo obtener su título. Y sí, tenía tan solo 26 años cuando empezó su vida pública.
Y aunque no sé mucho sobre su historia, sí me sé la mía:
Yo trabajo desde los catorce años. Era menor de edad y estudiaba en un colegio público contable. Organizaba facturas y balances de pequeños negocios cerca de mi casa. Después trabajé en una agencia de publicidad, luego en un estudio de música, hasta ingresar a una compañía bancaria; todo antes de cumplir los dieciocho años.
Me habría encantado vivir mi adolescencia sin preocupaciones de adulto, pero necesitaba ayudar a mi mamá, porque veía cuánto se esforzaba. Mi hermano menor soñaba con tener una guitarra y, hasta hoy, puedo decir con orgullo que fui yo quien se la regaló.
He avanzado en mis estudios a mi ritmo, porque muchas veces prioricé trabajar para sostener mi hogar. Con el tiempo, me formé en Ingeniería Comercial, Comunicación Social, Abogacía y Comunicación Política. Ahora voy por mi cuarta carrera, Psicología, además de una segunda maestría en Inteligencia Artificial.
Hice el trámite en Ecuador y España para convalidar materias en Psicología y tenía beneficios académicos por mis estudios previos. Es un proceso avalado por la academia y permitido por la ley.
Al final, decidí no hacerlo porque estudio con mi mamá (de 61 años) y ella está aprendiendo a usar nuevas plataformas en línea, así que la guío paso a paso y preferí avanzar este proceso académico más lento, pero a su lado.
Nunca una carrera debería ser motivo de disputa y odio, sino de celebración.
📌 Y el país que tenemos que construir es uno donde los adolescentes no deban preocuparse por trabajar y acumular experiencia, sino por formarse a tiempo.
Nuestra bella Primera Dama pasó UNA HORA respondiendo preguntas de Fabricio Vela sobre su titulación cómo su fuera un interrogatorio del FBI para que admita que es un asesina serial.
PERO... Si vamos a crucificar a Lavinia Valbonesi por haber obtenido un título LEGAL, porqué no revisamos los títulos de las asambleistas Correistas más vulgares que existen en la Tierra?
Por ejemplo:
Paola Cabezas, la que sacó el dedo del medio en la asamblea nacional?
Mónica Palacios, la que dijo que sus críticos se pueden ir a comer VERG@?
Roberto Cuero, que insultó a las fuerzas armadas?
El otro animal que no me acuerdo el nombre, que entró a la asamblea nacional con un megáfono insultando y retando a golpes a otro asambleísta?
Necesitamos investigar esos títulos universitarios de estos angelitos, porque su comportamiento, a diferencia de la Primera Dama, no es una señal de que tienen educación 👊
Sí, hacer una marcha de protesta en plena pandemia es una imprudencia, pero pretender hacer una reforma tributaria en plena pandemia es una monstruosidad.