El asesino etarra Txeroki va a salir a la calle de lunes a viernes, con 400 años de condena por terrorismo, para que el miserable de Sánchez pueda seguir durmiendo en la Moncloa.
Asco absoluto
NO AL OLVIDO
NO AL BLANQUEO
Pedro Sánchez escribe en The New York Times como si Estados Unidos y España fueran variantes de un mismo problema. No lo son. Y esa confusión, voluntaria o no, es la base de un diagnóstico profundamente equivocado.
Estados Unidos no tiene un problema de exceso de mano de obra. Tiene exactamente el contrario: una escasez estructural de trabajadores, especialmente en sectores que crean valor real. El PIB per cápita estadounidense supera los $85.000; el español apenas llega a $32.000. Y la brecha se agranda cada año, no se cierra. No es casualidad: allí el empleo se crea más rápido de lo que llega la gente.
No hablo en abstracto. Tengo más de 2.300 empleados en Estados Unidos en clínicas de fertilidad. Buscamos gente constantemente. No la encontramos. Faltan enfermeros, técnicos, embriólogos, personal administrativo cualificado. Los salarios suben porque el mercado lo exige. En EE.UU. la inmigración responde a una economía que demanda trabajadores.
España es justo lo contrario.
En España sobra oferta laboral. El paro juvenil ronda el 27%, el más alto de Europa occidental. Los salarios están deprimidos desde hace casi veinte años. El PIB per cápita español prácticamente no ha avanzado en términos reales desde 2005, mientras otros países europeos nos han adelantado. Aquí la inmigración no entra a un mercado que necesita brazos; entra a un mercado incapaz de absorberlos productivamente.
Cuando Sánchez habla de "Occidente" crea una equivalencia que no existe. Estados Unidos atrae inmigrantes porque crea empleo. España los regulariza masivamente sin crear empleo suficiente, y luego se sorprende de que el sistema no cierre.
Peor aún: Sánchez presenta como virtud moral lo que es un incentivo económico perverso. En España, una persona puede ser regularizada y pasar a cobrar el Ingreso Mínimo Vital, unos 730 euros al mes, sin necesidad de tener contrato de trabajo. Eso no es integración en el mercado laboral. Es integración directa en el sistema de subsidios. Nada parecido ocurre en Estados Unidos.
Ese mensaje genera simpatía en ciertos círculos progresistas internacionales, pero daña a España. Porque blanquea un modelo que produce paro estructural, sueldos bajos, dependencia del Estado y frustración social. No es solidaridad. Es irresponsabilidad económica disfrazada de compasión.
Estados Unidos puede absorber inmigración porque su economía crece, innova y remunera el trabajo. España no. Fingir que ambos países están en la misma situación es engañar al lector internacional y, lo que es peor, engañarse a uno mismo.
La inmigración no es el problema. El problema es importar personas a una economía que no crea oportunidades, mientras se penaliza al que emprende, contrata y arriesga.
Hasta que Sánchez no entienda esa diferencia básica entre EE.UU. y España, seguirá escribiendo artículos bonitos en diarios extranjeros y gobernando de espaldas a la realidad económica del país.
Esto no es ideología. Es aritmética. Y cuando la aritmética no cuadra, los que pagan son los españoles, no los columnistas del New York Times.
Gran solución para las basuras en la calle Bretón de los Herreros. 11:00 a.m. y por aquí no se ha visto al camión de recogida...@AytoLogrono@NueveCuatroUno@lariojacom
Que rule la foto de los instagramers que drogan y violan niñas, que no son menores. No entiendo como en los periódicos les pixelan la cara a estos pederastas.
Un país que permite que su presidente anuncie 45.000M€ para Marruecos mientras le niega 38M€ a los enfermos de ELA es un país que no está bien de la cabeza.
Una mente magnífica la de Antonio Gala, conocedora del mundo y de las personas que en él habitan. 32 años han pasado desde que dijera estas palabras sobre «este futuro tecnológico»...
Óscar Puente, al que no quieren en Valladolid, Ministro.
Mónica García, a la que no quieren en Madrid, Ministra.
Ángel Víctor Torres, al que no quieren en Canarias, Ministro.
Es como el Gobierno de los perdedores. Esto parece el INEM.