@talento20Espano A mí me ha parecido uno de los partidos más aburridos que vi en mi vida. Ningún tipo de presión, un montón de pasecitos en campo propio entre defensas y porteros y casi nada de verticalidad.
Parecía un partido de pretemporada, difícil jugar más lento al fútbol
@talento20Espano Unai Simón
Llorente, Cubarsí, Laporte, Cucurella
Rodri, Pedri, Fabián
Ferrán (derecha), Oyarzábal, Olmo (izquierda)
Yo pondría a David Raya de titular, pero ya es tarde para cambiar de portero.
Aún así, confío en Unai, qué suerte tenemos de tener ese nivel en los porteros
‘𝐑𝐞𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐫𝐚𝐳𝐨𝐧𝐞𝐬’ | Hay que ser una ‘rara avis’ y una elegida para entrar en un club de fútbol y que tu rostro acabe siendo la bandera del mismo. Alexia Putellas no vistió la camiseta del Barça durante catorce años: la habitó. La llevó por dentro. La ensanchó hasta hacerla caber en los estadios más grandes del mundo. Transformó la institución y consolidó un espacio que parecía vetado. Legado es justamente eso.
Llegó siendo una promesa con nombre real y se marchó siendo exactamente eso: la reina. No por decreto ni por título honorífico, sino por la única legitimidad que no se compra ni se hereda: juego, goles, alma y corazón. Por los días en que el fútbol femenino necesitaba un cuerpo en el que encarnarse y ella dijo: aquí es.
Catorce años son muchas cosas. Son temporadas de construcción silenciosa cuando nadie miraba, y temporadas de explosión cuando ya no pudieron apartar los ojos. Son dos Balones de Oro —los primeros para una española en la historia— conseguidos con una elegancia que hacía parecer sencillo lo que era extraordinario. Son títulos acumulados como quien acumula verdades: ligas, copas, Champions, Mundiales. Una biblioteca entera de glorias con el escudo blaugrana en la portada.
Pero también son las rodillas. La rotura. El silencio de un año entero en el que el fútbol siguió girando sin ella y ella siguió siendo referencia. Eso es lo que distingue a las grandes de las buenas: que su ausencia pesa tanto como su presencia. Que cuando no están, se las echa de menos con una precisión casi dolorosa.
Alexia ha escuchado su corazón y se va del Barça como solo se marchan las leyendas: demasiado pronto para quienes la aman, pero en el momento exacto que ella ha elegido. Con catorce años de historia cosida al pecho y la certeza de que ningún adiós borrará jamás lo construido.
El Camp Nou guardará su nombre en ese lugar íntimo donde los clubes guardan a los que los hicieron más grandes. Y el barcelonismo, que ha visto pasar muchas cosas, sabrá perfectamente lo que vivió cuando piense en ella. Una reina. La suya. La reina de corazones.
✍️ @Borja_Pardo