— Entonces agradezco de que no haya sido así. Tal vez sea egoísta, pero no imagino una vida sin ti.
Le limpia las lágrimas con el pulgar para nuevamente besarle la mejilla.
— Y yo sin miedo siquiera a morir, realmente está entregándome a la muerte misma en ese momento, lo único que me preocupaba es que… No volvería a verte.
Confesó y un fuerte dolor en su pecho se presentó, lágrimas comenzaban a creer de su ojo humedeciendo sus mejillas.
— ¿Oh, me culpas a mi?
Rie, empezando a lamer por sobre la tela. Tras unos momentos hace sus bragas a un lado y empieza a besar su coño, frotando su carita contra el lindo arbusto de su novia.