Mussolini tenía tan claro que Italia debía ganar el mundial de 1934 como propaganda fascista, que utilizó a los árbitros para ello.
Tras un juego sucio permitido durante todo el torneo, el momento álgido llegó en semifinales contra Austria, cuando, minutos después de haber dado como legal un gol en el que arrollaron al portero, el propio árbitro paró un contragolpe de Austria con la cabeza.
Solo dejo aquí este dato de la influencia de los dictadores en los mundiales de fútbol.
@MamenMendi Seguro que lo dicen en el Hormiguero o en la Roca para que se indigne mucha gente. Seguro que se oye tanto como toooodo lo del "otro lado'. Seguuuuuro
@onlyskypace Si lo tomamos como números naturales, el resultado es 4. Pero las raíces cuadradas y sus signos +/-... Ya no recuerdo cómo se expresaban esos resultados.