En el borde de una cama de latón
una muchacha rubia se pinta las uñas de azul
mientras las luces de la madrugada entibian
los vidrios sucios de su única ventana
Roberto Bolaño
Sus piernas de leopardo se anudaban
en mi cintura
y hundía su cabeza
en mi pecho
buscando mis pezones
o el latido
de mi corazón.
Eso es
lo que quiero chuparte, me dijo una noche.
¿Qué, Lupe? El corazón.
Roberto Bolaño
Cuando crea que todo está perdido a tus ojos me fiaré.
Cuando la derrota compasiva nos convenza de lo inútil
Que es seguir luchando, a tus ojos me fiaré.
Roberto Bolaño
contén mi histeria dentro de tus ojos
acaricia mis cabellos y mi miedo con tus labios
que tanta maldición han pronunciado, tantas sombras
sostenido
enséñame a dormir, esto es el fin
Roberto Bolaño
Esta niña ya no duerme:
su insomnio
es un pájaro blanco
que dolorosamente
se estrella
contra las ventanas
incapaz de vivir
en invierno,
una manera de peinarse encerrada en los baños.
Roberto Bolaño
Miras el océano Pacífico y a unos niños enterrando botellas en la arena cubierta de estrellas marinas. Todo de pronto existe. Todo de pronto pesa en la espalda.
Roberto Bolaño
Servía para la química, para la química pura.
Pero preferí ser un vagabundo.
Vi el amor de mi madre en las tempestades del planeta.
Vi ojos sin cuerpo, ojos ingrávidos orbitando alrededor de mi lecho.
Decían que no estaba bien de la cabeza.
Roberto Bolaño