Y cuando el sol vuelva a rozar tu piel,
cuando sonrías sin esfuerzo,
y notes un día cualquiera,
cómo el dolor ya no grita tan fuerte...
Te lo volveré a recordar:
La vida sin ti no tiene sentido.
Créeme que estoy seguro,
lo he comprobado varias veces.
Deben sumergir la pólvora
en el pozo de tus lágrimas,
para que los fuegos brillen
y se asemejen al color,
al inigualable color,
de tu mirada.