Lo cuestionaron. Lo señalaron. Lo reventaron. Y lo atacaron con burlas crueles que iban más allá de lo futbolístico. No solo no lo querían ver en la Selección Mexicana, sino le pedían que se retirara para siempre del juego. Soportó todo eso y jamás perdió el control. Nunca se enganchó, se limitó a trabajar en silencio. Y, con su calidad, mentalidad y huevos, le dio la vuelta a una situación que parecía irreversible. Su sonrisa tras ser campeón de la Nations League como MVP lo dice absolutamente todo. ¿Les ganó a sus críticos? ¿Le ganó al fútbol? No solo eso. Raúl Alonso Jiménez LE GANÓ A LA VIDA.