Aún no somos conscientes de la barbaridad que hizo anoche España en Dallas. El tiempo servirá para dimensionar en su justa medida el tremendo destrozo que le hizo ayer a una de las selecciones más poderosas y temibles en la historia de la Copa del Mundo. La jugada del segundo gol empieza como Las Cuatro Estaciones de Vivaldi y acaba como la Sinfonía n.º 5 de Beethoven. Es un crimen perfecto en el que el asesino acaricia suavemente a su víctima antes de quitarle la vida de un navajazo en el corazón.
A nosotros nos tranquiliza que aunque estemos pasando temporadas de auténtica penuria deportiva y estemos lejos de nuestra versión histórica siempre haya tres equipos peores. A veces es el vuestro, como bien marcan las últimas temporadas.
El sábado me encontré en el Metropolitano a un canadiense - nigeriano, hincha del Valencia desde la época de Marcelino, que se había acercado a la previa del Atleti - Sevilla antes de ir al Bernabéu a ver el Madrid - Valencia, y que me gritaba “Tocó en Hugo Duro”.
El fútbol tiene cosas loquísimas.
No me apetece ver al Valencia, ni que juegue ni nada. Es que es una pérdida de tiempo absurda y absoluta. Enhorabuena a Peter Lim, lacayos y empleados. Me he cansado del fútbol y del Valencia. Ya me da igual, es indiferencia absoluta. Que hagan lo que quieran. Lo consiguieron.
Estoy alucinando estos días. Primero porque memeces ocurridas este verano parece que el vestuario las tomó como importantes, segundo porque no les gustó la explicación de Corberán y tercero porque no sentó bien lo de hombres y niños de Ron Gourlay. Ahí dentro parece que viven en Narnia. Ahora resulta que por ser la jornada ocho tenemos que estar tranquilos. Como si el valencianismo no llevara 6 años de auténtica desesperación. La temporada de Gattuso también se decía cuando quedaba más de una vuelta que faltaba mucho y el VCF se salvó en la última jornada.
Está dejando mucho que desear lo que estoy viendo dentro y fuera del campo estas últimas semanas. O resetean y espabilan de verdad o la temporada se va a convertir en insoportable. Menos mosqueos y más dejarse la vida en el campo. Que es de los equipos más anticompetitivos del campeonato. Para serlo hay que ser intenso y morder los 90 minutos. Así que a espabilar que me está dando vergüenza ajena.