2 años trabajando en la misma empresa.
Mi jefe, siempre fastidiando:
Correos a las 22:00
"Urgente, para mañana."
"Se me olvidó asignártelo antes."
Al principio pensé que era normal.
Que todos pasaban por eso.
Pero un día hablando con compañeros:
—¿A vosotros también os manda trabajo de madrugada?
—¿Qué? No. Nunca.
Momento de alerta.
Empiezo a revisar.
Meses de correos nocturnos.
Todos a mí.
Siempre "urgentes."
Ninguno realmente necesario.
Una noche me pide quedarme hasta las 23:00.
Por un informe que "olvidó" decirme por la mañana.
Yo tenía planes.
—Lo siento, hoy no puedo.
Cambia la cara.
—Tu dedicación se está notando. Y no de buena forma.
Traducción: "Obedece o se te cae el pelo."
Esa noche decidí jugar a su juego. ↓↓