El toque de queda, los narcos agarrando a gente en carreteras, me acordó de golpe a mi infancia en 2010 en la que no podía salir de casa, no podía ir al parque, no socializaba con nadie fuera de la escuela y ni estar en el porche podía jugar, todo por miedo a los secuestros.
Rose amaba a Steven de la manera más pura posible, lo amaba tanto que quería darle la dicha de vivir, de sentir y amar, pero algunos nunca entenderán eso y seguirán pensando que lo tuvo para "liberarse de sus problemas"