Esto es horrible. Y es en lo que se convierten las teocracias fundamentalistas.
Por eso todo paso hacia atrás -como el que se dio ayer- compartiendo el poder del estado con autodenominados “voceros e intermediarios de Dios ” es un paso hacia el abuso de poder en contra de la vida y la dignidad de quien piense y viva diferente.
“Dios, familia y empresa”, dice.
Hablemos entonces de familia: el padre de su esposo, Gustavo Londoño García, fue condenado por la Corte Suprema por corrupción de sufragante.
Y este año la Nación recuperó 6.182 hectáreas de baldíos en Vichada que la ANT señaló como ocupadas irregularmente por él.
Por eso no le gustaba el gobierno de Petro.