Tocaba quitarse la máscara social de "bro", de "nice dude" que ayuda a todos con una sonrisa en la cara. Todos necesitamos ayuda, hasta ese amigo al que todo le parece ir bien.
Estos meses he descubierto que hay algo más jodido que caer en depresión solo, y es caer en depresión estando junto a la persona que más amas en este mundo. Intentar ocultarlo sin que afecte a la relación mientras te preparas mentalmente para contárselo es jodido. Mucho.
Conocer a tu otra mitad, tener una relación utópica, comprar un piso, dos gatos maravillosos adoptados, trabajo soñado bien pagado, múltiples viajes, estabilidad económica, físicamente atractivo, amigos... Lo tengo todo. Y aún así me siento infeliz y miserable. Es jodido.
Volver al skate tras 15 años de hiatus es un peligro. Ahora soy consciente del peligro PERO también tengo unos cojones que no puedo caminar con ellos. Más peligro que una lata de gasolina y unas cerillas en mis manos.
Ya estamos en Barcelona. Nada más bajar, olor penetrante a plástico y gasolina. Recuerdos desbloqueados de las clases de plástica de sexto de primaria, montando nuestros primeros explosivos plásticos en las calurosas tardes de julio.