Siempre para este día cuento lo mismo:
Mis viejos eran jóvenes y habían ido a comprar pizza en el auto de mi papá. Como estaban buscando un departamento para comprar y vieron unos que se estaban construyendo pararon y se bajaron a mirarlo desde la cuadra de enfrente.
En ese momento fueron abordados por varios policías de civil que se identificaron como tales. Ellos eran estudiantes de Derecho en la UBA , mi papá tenía una tapicería y mi mamá trabajaba en una aceitera en la parte administrativa. No estaban militando ni metidos en ningún partidos político. Estar viendo un edificio en la noche fue suficiente para ser interceptados y que les desvalijaran el auto. Ambos dijeron donde trabajaban porque fue pregunta pero negaron ser estudiantes de derecho porque eso hubiera sido cavarse la fosa. Cuando les dijeron que igual se los iban a llevar detenidos porque su actitud era sospechosa ( mirar unos departamentos para ver si estaban buenos o como eran ya que querían tener su propia casa antes de casarse), mi papá tuvo la brillante idea de decir que era hijo de un Cirujano, Comandante Mayor retirado y entonces inmediatamente llamaron a la casa de mi abuelo para constatar datos. Luego de hablar con el los dejaron seguir camino y se salvaron de hoy ser un número más. Un número más en esa lista de gente que injustamente fue torturada, muerta y abusada por parte del Estado. Eso pasaba por aquellos años, algo oscuro, tremendo y avergonzarte. No conocer la historia es condenar a la sociedad a repetirla. No hay olvido, ni perdón. Repetir esto, contarlo y rememorarlo no es involucionar, es simplemente recordar a lo que no debemos ni queremos volver #NuncaMás