Vivimos como si la vida nunca fuese suficiente. Corremos para producir, para demostrar, para no perder terreno. Pero el Evangelio nos enseña que saber detenerse es un gesto de confianza que tenemos que aprender a realizar. La vida no depende siempre de lo que hacemos, sino también de cómo sabemos despedirnos de cuanto hemos podido hacer. #AudienciaGeneral