Uno de los peores errores que puedes cometer contigo mismo es pensar que tienes que cumplir con todos mientras dejas de lado quien realmente eres o lo que te hace feliz.
Tomarse de la mano es una de las mejores conversaciones que pueden tener dos almas que se reconocen, que se valoran y se eligen mutuamente. Es la declaración silenciosa de amor por excelencia, un lenguaje capaz de encerrar lo más profundo de la condición humana. Es un acto que nos exorta a estar aquí y ahora, a sentir la piel, la temperatura, la textura del otro, a reconocer su humanidad tangible y profunda.
Tómense de las manos.
#danielhabif
Nada es permanente, querido. Ni las tragedias, ni los errores, ni los miedos, ni los dolores. Debes saber que tu estado actual no será tu estado permanente. Nuestra resistencia a sufrir es lo que más nos daña, no la adversidad. ¡Tú puedes transformar el temor en poder! Tú puedes quebrar y borrar por completo el guion que ya tienes escrito para decirte una y otra vez: ¡Que no puedes! ¡Jamás! ¡Jamás! No maldigas hacer un pequeño cambio en tu vida.
#danielhabif
¿Y qué caso tiene quedarse donde no valoran el amor con el que haces las cosas? ¿Y qué caso tiene quedarse donde no miden las palabras para no dañarte? ¿Y qué caso tiene quedarse donde moviste montañas, por quien solo te vio moverlas? ¿Y qué caso tiene? Si lo piensas, hay personas que pueden darte la atención necesaria para que no te vayas, pero no la suficiente para que decidas quedarte. Existe una enorme diferencia con la gente que te lleva consigo, aunque tú estés muy lejos.
Si bien la vida es una constante evolución y cada experiencia, cada encuentro, cada desencuentro, aporta algo a nuestra historia personal, ¿qué caso tiene quedarse anclado en un lugar donde nuestro arte, nuestra esencia, no es valorada?
Hay quienes, aun estando lejos, se llevan nuestra esencia consigo, tejen con detalles conexiones indelebles que se estiran pero no se rompen, que cruzan montañas y océanos para llegar hasta nosotros y recordarnos que no estamos solos, que somos amados y estamos presentes aun en la distancia. Esa distancia que se acorta con detalles.
¿Qué caso tiene aferrarse a situaciones que no nos permiten florecer, que no alientan nuestro espíritu y que, por el contrario, lo asfixian?
Cada uno de nosotros es portador de una luz única, pero para que esa luz alcance su máximo esplendor, es imperativo cultivarla en un ambiente de cuidado y valoración sincera.
Urge la valentía de tomar la decisión consciente de alejarse de aquello que no alimenta nuestro espíritu, que no nos permite crecer y expandirnos en nuestra plenitud. Porque la verdad es que somos seres que podemos portar la inmensidad cuando contamos con la capacidad de amar profundamente y tocar la vida de los demás de formas significativas.
No se trata de una huida, sino de un acto de autoconservación, una declaración potente de amor propio y afirmación de nuestro yo más puro.
#danielhabif