Me salió un señor en TikTok que decidió volverse escritor después de que su esposa muriera con diagnóstico de Alzheimer. “¿Cómo iba a dejarte en un lugar lleno de desconocidos que no sabían cómo te gustaba el café?” 😭😭😭😭😭😭💔 Estoy destrozada.
Ayer un señor me abrió la puerta de Sanborns y aplicó el clásico “me acabo de enamorar” a lo que mi hija se le quedó viendo con cara de KHE 👀 y procede a decirle a su papá que que le pasa que podría ser su hija 😂😂
Martin Lutero se enojó, no le gustó la Iglesia católica y fundó la iglesia luterana.
A Calvino no le gustó la iglesia luterana y fundó la iglesia reformada o calvinista.
A Enrique VIII no le gustó que le negaran su matrimonio católico y fundó la Iglesia anglicana.
A John Smith no le gustó la iglesia anglicana y fundó la iglesia bautista.
A William Miller no le gustó la iglesia bautista y fundó la adventista.
A Ellen G White no le gustó mucho lo que decía William Miller y fundó la iglesia adventista del séptimo día.
A Charles T Russell no le gustó la iglesia adventista y fundó a los testigos de Jehová.
A Joseph Smith no le gustó la Iglesia metodista y fundó la iglesia de Jesucristo de los santos de los ultimos días (los mormones)
A John Wesley no le gustó la iglesia anglicana y fundó la iglesia metodista.
A algunos pastores no les gustó la iglesia metodista y fundaron la iglesia pentecostal.
A muchos no le gustó la iglesia pentecostal y fundaron miles de iglesias como: pare de sufrir, asambleas de Dios, la luz del mundo, y un largo etcétera.
Ya ven que desmadre se hace por un un enojo?… 🤔
Tengo una amiga que cada vez que alguien está interesado solamente por su físico, le recuerda esta amable anécdota, declinando con rotundidad y gracia:
«Querido, esto es como la historia entre Napoleón III con Eugenia de Montijo, cuando quería llevársela a la cama.
Una vez le preguntó por dónde se pasaba a sus aposentos. Y ella, muy amablemente, le respondió “por la capilla, señor”»
Rechazo con cultura no apto para cualquier mente.
La Luna ya está en Piscis ♓️ y nos nubla bastante: estamos más sensibles, más emocionales, y todo lo que sentimos sale a flote. La energía está dispersa, la mente viaja de un lado a otro, y hay una necesidad real de pausa. Este es un momento para escuchar tus emociones sin juzgarlas, para tomarte tu tiempo y no exigirte más de lo que puedes manejar, puedes con todo, pero no con todo a la vez.
Una niña de 9 años entraba cada tarde a un café y pedía un vaso de agua.
Gratis.
Se sentaba en la mesa del rincón durante 2 horas. Dibujaba en servilletas de papel. Luego se iba.
Esto pasó durante 60 días seguidos.
Los meseros se quejaban. "Ocupa la mesa sin consumir nada."
El dueño del café, un hombre de 55 años, les dijo: "Déjenla. No molesta a nadie."
El día 61, la niña no apareció.
Ni el día 62.
El dueño estaba preocupado.
El día 65, fue al barrio donde la había visto caminar. Preguntó por ella.
Una vecina le dijo: "¿La niña flaca que siempre lleva una mochila rota? Vive con su papá. Tres cuadras abajo. El edificio gris."
Tocó la puerta. Un hombre de 40 años abrió. Olía a alcohol.
"¿Qué quiere?"
"Busco a una niña que viene a mi café. No ha venido en días."
El hombre gritó hacia adentro: "¡Lucía! Alguien pregunta por ti."
La niña apareció. Ojos hinchados de llorar.
"¿Estás bien?" preguntó el dueño del café.
Ella asintió sin mirarlo.
"¿Por qué no has venido?"
El padre interrumpió: "Porque le quité sus estúpidos lápices. Ya basta de perder tiempo dibujando basura."
El dueño vio en la mesa de la sala un montón de servilletas dibujadas. Arrugadas. Tiradas.
"¿Puedo verlas?"
El padre se encogió de hombros. "Lléveselas. Son basura de todos modos."
El dueño recogió todas las servilletas. Había 127.
Cada una tenía un dibujo diferente. Paisajes. Animales. Personas. Todos increíbles.
"¿Tú hiciste estos?" le preguntó a la niña.
Ella asintió.
"¿Por qué dibujas en mi café?"
"Porque ahí hay luz. En mi casa no tenemos electricidad desde hace tres meses. Y en el café nadie me grita cuando dibujo."
El dueño sintió que algo se rompía en su pecho.
"¿Me regalas estos dibujos?"
"Son basura," dijo el padre.
"Para mí no lo son."
Se llevó las 127 servilletas.
Esa noche, las escaneó todas. Las subió a redes sociales.
"Esta niña ha dibujado en mi café durante 60 días. En servilletas. Sin pedir nada más que un vaso de agua. Su talento merece ser visto."
La publicación se volvió viral en 3 días.
Un galerista de arte lo contactó. "Quiero exponer esos dibujos."
"No son míos para vender."
"No venderlos. Exhibirlos. Y si alguien quiere comprar reproducciones, el dinero es para la niña."
El dueño aceptó.
La exposición se llamó "127 Servilletas."
En una semana, se vendieron 4,000 reproducciones digitales. $20 cada una.
$80,000 dólares.
El dueño del café fue a buscar a la niña.
Le mostró el dinero. "Esto es tuyo. Por tus dibujos."
La niña lloró. El padre estaba en shock.
"Hay una condición," dijo el dueño. "Este dinero va a una cuenta de fideicomiso. Para su educación. Para materiales de arte. No puede tocarse hasta que cumpla 18 años. Excepto para clases de arte y necesidades escolares."
El padre aceptó.
Pero el dueño hizo algo más.
Renovó una esquina de su café. La llenó de mesas con buena luz. Materiales de arte gratis. Papel. Lápices. Acuarelas.
Puso un letrero: "Rincón Lucía - Si eres un artista sin espacio, este es tu lugar."
Cada tarde, 5 o 6 niños del barrio llegan. Dibujan. Pintan. Crean.
Sin pedir nada más que un vaso de agua.
Lucía, ahora de 14 años, sigue yendo cada tarde.
Ya no dibuja en servilletas. Tiene sus propios cuadernos.
Pero sigue sentándose en la misma mesa del rincón.
Y cada vez que un niño nuevo llega tímidamente pidiendo solo agua, ella le sonríe.
Le pasa una servilleta en blanco y un lápiz.
"Aquí nadie te va a gritar por crear."
En la pared del café hay un cuadro. No está a la venta.
Es la primera servilleta que Lucía dibujó ahí.
Un pájaro saliendo de una jaula.
Debajo, una placa:
"A veces lo único que el talento necesita es un lugar con luz y alguien que no lo interrumpa."
¿A quién le estás negando la luz que necesita para brillar?
Mi pareja es de Austria y me ha dicho que para disfrazarte de esos monstruos (los krampus) hoy día necesitas un carnet reglado porque parte de la fiesta consiste en que van persiguiéndote para pegarte con látigos o meterte en jaulas y antes se solían pasar de la raya.
Miren bien sus caras. Cuatro ancianos entran a una farmacia. Uno distrae a la trabajadora. El otro comienza a hacer sonar sus llaves, cual campana. En tanto las otras saquean la vitrina. ¡Son una banda de delincuentes ancianos! 😫