También hay amores que hay que soltar porque es lo más sano, porque dejaron de funcionar, porque de un momento a otro le hacen más daño que bien al corazón. Y duele, chingado, porque nadie nos dijo que el amor a veces no sale bien.
Hay mucha intimidad en aceptar que, aunque para ti sí era la persona correcta, tú solo fuiste parte de su proceso. Y que, aunque algún día sane, probablemente nunca volverá a buscarte.
La fidelidad no nace del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti. Es disciplina del alma, respeto por tu palabra, congruencia con tus valores e inteligencia emocional en acción. No es una prueba de amor: es una prueba de integridad.
Les juro que un hombre enamorado no te esconde. Te presume, te presenta, te incluye en su vida. Nunca te hace sentir como un secreto. Y si lo hace, es porque no tiene planes de quedarse.