No era un ignorante en cuanto a las características de ese humano. Conocía sobre su deplorable situación, tan propenso a sucumbir en su demoníaco encanto directo hacia la perdición e inframundo.
Pensaba en lo sencillo que sería poseer ese cuerpo y culminar con su labor lo más >
< Baraqiel, ¿qué harás al respecto para cuidar a tu preciado humano? Con lo fácil que es tocarlo ahora mismo... Parece que no me llevará tiempo.
A medida que las palabras eran emitidas para el de menor estatura, sus manos libres de garras iban tanteando sobre la zona torácica >
< pudo haberlo detenido apenas lo encontró merodear por esa ciudad, pero quería diversión y darle sazón a su misión.
— Debo admitir que tardaste un poco en venir. Y tú, miserable humano... tú lo hiciste bien.
— Dejamos las cordialidades para otra ocasión, ¿no creen?
Un súbito humo se apropió de un visible rincón de aquella habitación, culminando con la aparición de su demoníaca figura haciéndose presente incluso ante los ojos mortales del moreno.
De brazos cruzados y con el peso >
< de su cuerpo apoyado en la pared, una sonrisa dirigió a los demás conforme sus párpados abría y permitía explorar los alrededores. Tal y como había supuesto, el ángel llegaría pronto.
Estuvo esperándolo. Desde tiempo previo que siguió los pasos del ser angelical y fácilmente >