— No eres patosa, nunca lo has sido. — Le regala suaves caricias sobre su mejilla, limpiando aquellas lágrimas con gran delicadeza.
— Eres insegura, y es comprensible, la cabeza de familia es tu hermana, nunca te mostraron realmente lo que son las guerras o cómo regir un reino >
— ¿Infantil? — La observó con una sonrisa, negando así con la cabeza. — Aoi, me enamoré de una mujer bella y bondadosa que guarda un gran amor por su familia y por su pueblo, no soy partidario de enamorarme de niñas, la única a la que podría querer sería aquella que el día de >
— Ella se dió cuenta. Incluso le ha sonreído mientras le miraba. —
Eres tan bueno conmigo...
A veces siento... Que soy muy infantil para ti...
Siempre me estás protegiendo... Incluso ahora lo estás haciendo ...
No quiero que pares...
Yo no te he detenido...no quiero que lo hagas...
— Exacto, ella ya se había rendido a él, solo quería estar más y más cerca de su rey, que nada la detuviera. —
Estoy aquí...porque quiero estar, Siro ...
— Si sigues mostrándome esa dulce melodía… no podré parar, Aoi. — Susurró con un pequeño roce de sus labios sobre su cuello, dejando que su cálido aliento chocase con la pálida piel de su princesa mientras acariciaba su mejilla contraria para atraerla un poco más hacia él.
— Pequeños sonidos dejó salir de sus labios sin dar cuenta de ello. Le estaba gustando demasiado la forma en que él la trataba, incluso ladeó ligeramente la cabeza cuando sintió al varón darle atención a su cuello. —
Escuchar aquel dulce susurro fue música para sus oídos, una pequeña canción que despertó un poco más la llama que contenía en su interior, dejando que sus labios besasen ahora el cuello de la fémina, regalándole pequeños mordiscos por el camino.
Un botón tras otro comenzaron a dejar ver lo que se escondía bajo la camisa del rubio, más no quería que ella lo viese, no en aquel estado, por lo que se acercó de nuevo para besar sus labios
— Ella estaba como hipnotizada, mirando aquellos ojos tan brillantes y vivos ¿Que era aquello que sentía? ¿Deseo? ¿Admiración? No lo tenía claro, pero no podía dejar de mirarlos, o más bien, no quería dejar de mirarlos. —
Bonitos...
Tus ojos...son tan bonitos y brillantes...
Dejó entonces que la joven los contemplase un poco más, aquellos ojos que ahora buscaban la mirada impropia, como si tratase de mantener su atención en su rostro mientras comenzaba a deshacerse de su capa y el chaleco, eran un incordio.
Una vez más acarició aquellos tímidos y dulces labios que tanto adoraba, tomando la mano impropia para entrelazar sus dedos y, de paso, arrugar parte de las sábanas.
Sí...
Cuida de mi, Siro...
— Susurró con cálida sonrisa, ella no tenía ninguna clase de experiencia en ello, pero no le importaba si el rubio estaba con ella.
Labios unió de nuevo con los contrarios, tratando de poner todo su amor y valor en ello. —
No pudo evitar corresponder al beso que la joven le ofrecía, pues el amor que guardaba por ella y el deseo de su llama interior eran más fuertes incluso que su propio control.
— Aoi… ¿estás segura?
Niega con la cabeza, dejando que su mirada se pise sobre la de su princesa.
— No uccelino… no quiero que sea así… — deja pequeñas caricias sobre la mano impropia, todavía está intentando resguardar aquella llama en su interior
Eres la persona con la que quiero compartir mi vida...
— Mencionó con delicadeza, quizás un tanto sonrojada por la situación, pero dejó caricias sobre las mejillas impropias. —
Está bien...Siro.
𝑁𝑜𝑛 𝑙𝑎𝑠𝑐𝑖𝑎𝑟𝑚𝑖 𝑠𝑜𝑙𝑎 𝑠𝑡𝑎𝑠𝑒𝑟𝑎...
— No quería que me vieras si… — Susurró cercano a su oreja, dejando un pequeño mordisco en el lóbulo de la misma mientras guiaba a la contraria hasta que el cuerpo de la misma cayó sobre el mullido colchón tras ella.
La observó en licenció durante un buen rato hasta que él mismo sintió como algo en su interior se rompió.
— Lo siento. — fue lo único que susurró antes de tapar los ojos de su pareja con una de sus manos y volver a besarla, sin embargo esta vez fue… diferente, pues sus labios >
— Ella negó con la cabeza, tomando el rostro impropio entre sus manos. —
No estás bien...
Se necesitas ayuda, no me importa ayudarte, de la forma que sea, Siro...