+ arquea, sus caderas moviéndose al compás de la lengua de su marido, mientras que de su boca escapan gemidos que ya han alcanzado casi el nivel de los gritos, pues empieza a notar cómo la marea del orgasmo llega poco a poco a ella- ¡Por favor, no pares, Lucero!
-Ahora puede entender esa elección de muerte y su gusto por estar entre los muslos. Por otro lado, también le va a coger gustillo a esto de ser ella quien apriete los muslos (solo un poco, claro). Eso sí, su mano ya no puede sostenerse más a la mesa, pues ya no es sujeción+
-Demasiada masculinidad frágil. Nunca la ha entendido.
Los sonidos que consigue arrancarle a la griega son música para sus oídos, así que repite la acción unas cuantas veces más, aventurándose en la última a dejar que su lengua delicadamente con ese secreto histórico que muchos+
+ suficiente para la manera en la que Lucifer la está dando placer, así que una de ellas se sostiene a la nuca del hombre, sus dedos rápidamente enredándose en el pelaje de esa zona, teniendo cuidado de no tirar. Lo que no puede evitar es la manera en la que su cuerpo se +
-Se va a apuntar está pose en su listado mental de cosas que hacer en un futuro (próximo) para cuando Lucifer vuelva a su otra forma o incluso si se convierte en mujer, porque así su marido podrá apreciar lo increíble que es verle de ese modo, sentado con ese desparpajo +
-Desde luego que se goza las vistas. Después de todo, no tome tanto contacto con ese postre como el otro, así que es como quien recibe la visita de alguien apreciado a quien no veía en mucho tiempo- A nadie le amargan -Responde, chistoso, mientras se toma la libertad de tomar +
+ viene muy bien, pues cuando el ángel caído le regaló un primer lametón siente como su espalda de arquea y sus caderas se inclinan hacia adelante, ofreciéndose para que Lucifer siga degustandola y para que su propio placer aumente, que también se refleja en el gemido que +
-Supone que la respuesta a su pregunta es que un poco de las dos cosas, castigo y premio. Pero el problema es que nunca lo sabrán porque físicamente no hay las proporciones adecuadas en ninguna de las dos partes... Bueno, siempre pueden volver a su "amenaza de muerte original" +
-Realmente, no quiere, pero tiene que parar un momento, sólo para poder mirar a la griega y responderle con una burlona sonrisa- ¿Eso es un castigo o un premio? -Pregunta, antes de retomar sus carnales actividades. Sus dedos siguen deslizándose por la superficie de su intimidad,+
+ que le otorga.
Es por eso que cuando la pide que se gire no duda, sabiendo perfectamente cuál es el objetivo de Lucifer. Y para ponérselo más fácil se sube sobre la mesa de nuevo, abriendo bien sus piernas para que tenga una vista privilegiada del postre- Espero que te guste +
-Hasta hace unos segundos tenía los ojos cerrados, pues el placer le había llevado a ello, lo cual también hace que se sientan de manera más intensas las caricias que la lengua de Lucifer le regala, pero en cuanto nota la mano exploradora de su marido colarse entre sus muslos +
-Esa ha sido, sin duda, buena elección. No le agrada que le sujeten de los cuernos, aunque sea en esos contextos. Le recuerda al afán de Brown de tocárselos. Pero no es momento de pensar en ello, ya que prefiere centrarse en la petición de la diosa, deslizando nuevamente sus +
+ cuando los dedos largos la acarician, teniendo que sujetarse con aun más fuerza a la mesa por riesgo a que se deshaga ahora mismo- Dioses míos... Ahora sí, como pares, te ahogo entre mis tetas -No es una amenaza real (porque ella es más de tetitas que de tetazas), pero si +
-Cuando la lengua de Lucifer se mueve con más ímpetu tiene un momento de cortocircuito, pues no sabe si echar una mano hacia atrás para sostenerse a Lucifer, aunque sea de su cornamenta, o sostenerse con más fuerza a la mesa. Al final decide hacer lo segundo, mientras su +
-A decir verdad, al cuerpo masculino de Eros sólo le ha mordido, tampoco había degustado esa parte, pero, ¡maldita sea! Es tan deliciosa como el resto de las que ha probado. Y puede corroborar que, su forma femenina tiene un curioso dulzor, casi adictivo. Y eso lo demuestra +