Hay una tribu que solo cuenta “uno, dos, muchos”. Y tú y yo en el fondo, tampoco llegamos más lejos.
Un pueblo del Amazonas, los pirahã, apenas tiene números. Distinguen entre “poco”, “algo más”, y basta. Durante años los lingüistas los trataron como una rareza.
Hasta que alguien hizo la pregunta: ¿y si los raros somos nosotros?
Porque tu cerebro, ese kilo y pico de materia que presume de mandar sondas a Marte, en realidad solo capta cantidades pequeñas. A partir de cuatro ya empieza a decir “bastantes”. Se llama subitización. Y viene de serie.
Carl Sagan decía que la edad y el tamaño del universo están fuera de lo que los humanos somos capaces de comprender. Cuando hablaba de miles de millones de estrellas, tu cabeza no veía miles de millones. Veía “muchas”. Exactamente lo mismo que el pirahã, solo que con mejor vocabulario.
Tu cerebro no evolucionó para entender el tejido del espacio-tiempo. Sino para no morir cuando contar tres leones era cuestión de vida o muerte. Contar tres mil estrellas no servía para nada.
Sin embargo… ahí seguimos. Levantando la cabeza hacia un cielo que nuestro hardware no puede procesar.
No entendemos el cosmos. Somos un primate diseñado para huir y comer. Pero nos plantamos bajo las estrellas y nos preguntamos de qué demonios están hechas.
Sagan tenía razón: el universo nos queda grande.
Pero qué gusto da ponerse de puntillas.
#LaTraumatologaGeek
Muchos de los "streamers" que van al mundial me recuerdan a mar de fondo en el mundial de Alemania, que paraban alemanes y les hablaban en castellano y después se ponían a jugar al fútbol en la calle... cero periodismo, cero estudio, horrible.