“Hay familias que pagan en 24 cuotas la ropa que a nosotros nos dan para entrenar”.
Cada tanto es obligatorio poner este video. Es la definición de humildad, esto es la Selección Argentina.
Parece que ya se olvidó pero hace solo unos meses murió Angel un chiquito de 4 años que pedia porfavor que lo lleven con el papá, sin embargo la justicia de mierda y la psicóloga enferma hicieron todo lo posible para que quede en las manos de la asesina de su madre. Con Agostina paso algo similar, se la sacaron al padre y la dejaron con la drogadicta psiquiátrica de su madre que la entrego a un pedofilo enfermo que la proveía de droga, el cual encima venía de estar detenido por secuestro, ya que tienen ganas de criticar al sistema porque no critican la justicia de mierda zaffaronista que suelta violadores y que siempre falla en contra de los padres, así eso implique dejar a los chicos en manos de psicópatas?
Preocupa lo falto de ídolos que estamos los Argentinos, que se juntan a ver a un tipo que da vueltas en un autito y se la pasa chocando. Así se debe sentir ser Mexicano e idolatrar al Chicharito Hernández.
Trabajas 18 horas en uber por 1200 petroconans. Llegas a tu aljibe y mientras te bañas con agua contaminada te desmayas. Te despertas en el hospital Fini Lanusse y te dicen que el asado de burro que comiste te produjo una gastroenteritis crónica. Tus lágrimas saben a glifosato.
Hoy, Jueves Santo, comienza el Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección del Señor. En la Eucaristía, el sacrificio redentor de Jesucristo se hace presente y cercano, uniendo de manera inseparable la última cena con la cruz.
Nuestro Señor nos enseñó que el camino cristiano es el del servicio humilde. Al inclinarse para lavar los pies de sus discípulos, nos mostró que la autoridad verdadera nace de la entrega y del amor al prójimo.
En tiempos de incertidumbre y desafíos para nuestra Nación, volvamos a las raíces espirituales que forjaron nuestra historia.
Que la Eucaristía sea fuente de fortaleza para las familias argentinas, que el ejemplo de Cristo servidor ilumine a quienes tenemos responsabilidades públicas y que el amor sea el puente que nos reconcilie como pueblo.
Que esta noche santa nos encuentre unidos en la oración, con esperanza firme en la Cruz y confianza plena en la Resurrección.
Este 2 de abril recordamos la recuperación de nuestras Islas Malvinas, una fecha que vive en el corazón de la Patria.
En 1982, nuestras Fuerzas Armadas volvieron a afirmar la soberanía argentina en las islas usurpadas desde 1833 y el pabellón nacional flameó nuevamente en Puerto Argentino.
Fue un acto que expresó la voluntad histórica de un pueblo que nunca renunció a sus derechos.
Luego llegaron las horas más duras, el fracaso de las gestiones diplomáticas, los combates en el mar y en las islas, el hundimiento del ARA General Belgrano, la valentía de nuestros pilotos, la resistencia en cada posición hasta la rendición final. Allí quedaron nuestros héroes que dieron todo por la Nación.
Tras la guerra, comenzó un tiempo de silencio e incomprensión. Muchos intentaron instalar una mirada injusta sobre quienes combatieron.
Se ocultó a los veteranos, se despreció a nuestras Fuerzas Armadas y se quiso convertir la gesta en un episodio para olvidar.
Sin embargo, el pueblo argentino sostuvo viva la memoria y abrazó a sus héroes porque lo merecían.
La causa Malvinas es un mandato histórico y un compromiso con el futuro. El Atlántico Sur es estratégico por su posición, por sus recursos y por su proyección hacia la Antártida.
Allí se juega parte del destino nacional. No podemos aceptar que intereses extracontinentales dispongan de lo que pertenece a la Argentina.
Como siempre, ratifico que la recuperación de nuestras islas debe buscarse por la vía del diálogo y el derecho internacional, pero sin claudicar jamás en nuestra legítima soberanía.
Por los caídos, por quienes combatieron en cada rincón de nuestras islas, por los pilotos que desafiaron al enemigo con un coraje que asombró al mundo.
Por los veteranos que llevan Malvinas en el alma y el corazón, la causa Malvinas nos une como Nación y nos recuerda que la soberanía no se negocia.
Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.
Por si acaso el gobierno de Argentina tumba este link, donde se demuestra que el gobierno de Argentina va a dar jubilaciones a todos los israelitas que lleguen a su país queda sustentado como prueba.