Si respondes rápido a lo que Dios pide, sin excusas, sin demora, sin quejas, la bendición llega rápido. ¿Pero si dudas? La verdad duele, pero eso cosecharás exactamente: Lentitud, duda y retraso. ¿Por qué pedir bendiciones rápidas si tus acciones lentas están sembrando retraso?
Tú tiene un propósito. La palabra en Efesios 2:10 traducida como hechura literalmente quiere decir esculpido por Dios. En otras palabras, su vida no carece de simetría, diseño o razón. Dios tiene cosas específicas proyectadas para su vida.
Puede que estés atravesando un momento difícil, quizá uno como nunca antes habías vivido. Pero quiero animarte: levanta tus manos y comienza a regocijarte en el Señor. Cántale alabanzas, porque Él está contigo. Él está a tu favor. No te abandonará. No te dejará.
La justicia de Dios debe reflejarse en nuestra manera de vivir. Si verdaderamente hemos sido reconciliados con Él, eso producirá buen fruto y el resultado será que otros serán atraídos a Dios y responderán con alabanza.
Pablo ora por los creyentes en Filipos para que su amor abunde más y más. Es la palabra griega "ágape": el amor de Dios y ese amor ha sido derramado en nosotros por el Espíritu Santo y está en cada creyente.
La madurez no se demuestra teniendo la razón, sino dando el primer paso.
A veces, el mayor acto de carácter es pedir perdón y elegir la paz por encima del orgullo.
No puedes dejar de congregarte ni aislarte del cuerpo de Cristo por causa de los hipócritas ni porque alguien te haya lastimado. Recuerda: todos estamos siendo transformados a la imagen de Jesús constantemente.
El amor de Dios siempre "busca expresarse". Nos impulsa a ser más generosos con nuestros recursos y a ser más llenos de gracia en nuestro corazón. Ya sea apoyando la obra del evangelio o perdonando una deuda que alguien tenga contigo, deja que Su amor fluya a través de ti hoy.
Las promesas de Dios son como semillas: llenas de potencial, pero permanecen dormidas hasta que son activadas por la fe.
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Hasta el día en que Cristo regrese, estamos llamados a vivir vidas santas. Eso significa estar apartados y consagrados a Dios. Él dice: "Yo soy santo; sean ustedes santos". Y como hijos obedientes, nuestra vida debe reflejar a nuestro Padre.
Cuando se trata de la iglesia de Jesucristo, el enemigo de nuestras almas no desearía nada más que ver al cuerpo de Cristo dividido. Pero Jesús oró: "Padre, guárdalos en tu nombre". (Juan 17:11)
"No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado." Juan 17:20-21 NVI
Muchas veces pensamos que la vida eterna empieza después de morir, como un destino al que llegaremos algún día. Pero Jesús dijo algo diferente en Juan 17:3: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo".
Vivir una vida santa, que honre a Dios y refleje fe, no se trata solo de fuerza de voluntad. No fuimos salvos de esa manera, ni estamos llamados a vivir así. La transformación viene cuando renovamos nuestra mente y alimentamos nuestro corazón con la Palabra de Dios.
"Les he escrito a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio. Les he escrito a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno." 1 Juan 2:14 NVI
Nuestra familia, nuestros vecinos y nuestros compañeros de trabajo miran cómo vivimos y cómo actuamos, especialmente en los tiempos difíciles. Y cuando ven un evangelio y una fe que son reales, comienzan a desear eso mismo en sus propias vidas. (Ver 1 Pedro 2:11–12
A través de nuestras palabras, nuestro estilo de vida y nuestras actitudes, debemos ayudar a quienes van a la deriva en el mar de la vida a dirigir su rumbo hacia Dios.