🇬🇧🚨 Surnommé l’HOMME-ÉLÉPHANT, il est MORT en voulant dormir ALLONGÉ comme tout le monde !
Le 11 avril 1890, Joseph Merrick meurt à Londres, à 27 ans. Depuis ses 5 ans, son corps se déforme. On l’a même exhibé comme une bête de foire.
Chaque nuit, il dort assis, le front posé sur ses genoux. Mais il rêve de faire comme les autres. Ce jour-là, il s’allonge. Sa tête bascule en arrière et lui déboîte le cou.
(Hektoen International)
Sylvester Stallone no es el dueño de Rocky. Para interpretar al personaje que él mismo creó, todavía tiene que pedirle permiso a un hombre de 95 años: el hombre al que suele referirse con desprecio como «el otro tipo».
Se llama Irwin Winkler, y la historia de cómo terminó adueñándose de Rocky en lugar de Stallone es delirante.
En 1975, Stallone era un actor arruinado con apenas 106 dólares en el banco. Escribió el guion de Rocky en tres días y medio. A los estudios les fascinó y llegaron a ofrecerle hasta 360 000 dólares por el texto, pero con una condición: querían a estrellas como Burt Reynolds o Ryan O'Neal como protagonistas. Stallone rechazó la oferta millonaria y aceptó cobrar solo unos 75 000 dólares más un porcentaje de taquilla con tal de interpretar a Rocky él mismo.
Fue una jugada brillante para su carrera, pero desastrosa para sus derechos de autor, ya que la propiedad intelectual quedó en manos de los productores: Irwin Winkler y Robert Chartoff.
Cuando Rocky ganó el Oscar a Mejor Película en 1977, Stallone tuvo que quedarse sentado entre el público viendo cómo ambos productores subían al escenario a recoger la estatuilla por la historia que él había parido.
Casi cincuenta años después, la franquicia roza los 1800 millones de dólares recaudados a lo largo de nueve películas, y la tajada de Stallone se reduce al sueldo de un actor contratado. Winkler sigue teniendo el control absoluto sobre el personaje.
La tensión estalló en 2022, cuando se anunció un spin-off sobre Ivan Drago sin consultarle absolutamente nada. Stallone arremetió públicamente en redes: llamó a Winkler «parásito», lo acusó de «despellejar los huesos» de personajes ajenos y confesó lo que de verdad le duele: lo único que quería era dejarles una parte de los derechos de Rocky a sus hijos como herencia, algo que jamás logró.
Por eso, aunque el universo siga creciendo, Stallone no quiere saber nada de trabajar con el hombre que se quedó con la obra de su vida por 75 000 dólares cuando no tenía ni para comer. Y, honestamente, ¿quién podría culparlo?