No puedo negar que todavía estoy sanando, y no me refiero al desamor. Estoy sanando errores que cometí, problemas familiares, comportamientos que no quiero tener más, amistades perdidas y, lo más importante, mi salud emocional.
las amigas que me quedan son las que entendieron cuando no podía, no quería, no tenía ánimo; las que no me reclamaron nada, las que no se pusieron a hablar de mí, las que no tienen actitudes raras y cuyo amor es 100% incondicional. No necesito más.