Jude Bellingham abrazando a todos los jugadores de México y miren cómo se queda felicitando a Erik Lira por el gran partido que dio🥹🙏🏻
Qué grande eres Jude🇲🇽❤️🏴
Jude Bellingham: “Los jugadores de México son increíbles, ese medio centrocentro corre mucho, muy fuerte, juegan con mucho corazón, fue un placer jugar aquí en el Azteca contra ellos”🇲🇽❤️🏴
Gracias por tus palabras Jude🙏🏻✨
Amigos de chivas, cruzazul, pumas, toluca, regios y demás: sé que a partir de mañana volveremos a odiarnos. Volverá la normalidad del desprecio. Y lo entiendo. Lo comparto.
Pero ha sido un privilegio apoyar juntos a esta Selección.
Yo jamás olvidaré el mundial del Piojo. A Lira, el mejor 5 del planeta. A Gallardo, indomable. La seguridad de Rangel. De Johan y Montes. El gol de Romo. El sueño que es Mora. La realidad que es Bryan. El corazón de Santi. La alegría de la Hormiga.
Desde lo más profundo de mi americanismo, gracias a todos.
Nadie es México. Porque todos lo somos.
Inicia la lluvia.
Desde Homero hasta shakespeare, lo épico siempre viene al amparo de la tormenta: el cielo partiéndose la noche que matan a César, Zeus agitando las nubes cuando se decide el destino de un héroe. Y antes que ellos, Tláloc gobernaba la lluvia como fuerza sagrada en el panteón mexica.
La naturaleza es el único escenario a la altura de lo trascendente, dada su cíclica permanencia.
Hoy, México juega con el relámpago como testigo.
Los dioses siempre truenan cuando algo importa: Zeus, Thor, el Sinaí, Tláloc. La épica nunca confió en un cielo despejado para sus momentos memorables. Necesita de una escenografía dramática a la altura del destino.
Esta tormenta no es casualidad narrativa ni metáfora pagana.
Esta tormenta es la única figura climática que México podía tener hoy: la del dios que ruge antes de que llegue nadie.
La del dios que permanecerá cuando callen los tambores de la batalla.
Thomas Tuchel diciendo que su experiencia en México ha sido hermosa porque la gente ha sido muy amable, respetuosa y emotiva, que donde han entrenado es increíble.
Esto debe ser un error, los ecuatorianos habían dicho que éramos el peor anfitrión.
A mí me parece normal que Argentina apoye a Inglaterra y no a México.
Después de todo, la distancia entre Argentina y México es de 5,500 kms, mientras que la distancia entre Argentina y el Reino Unido es de sólo 500 kms.