Hoy más que nunca, hay que defender esas charlas sobre música, cine, libros, donde se discute con pasión detalles que no le importan a nadie. Sobre todo en estos tiempos de contenidos pre enlatados y consumo cultural pasivo.
Muchos "adultos" que no quieren ver películas subtituladas, tampoco quieren escenas de sexo, les molestan las temáticas adultas, o si las películas duran mucho, y pretenden que el cine los "eduque". Alan Moore tenía razón: es la era de los espectadores infantiles.