El tic de lamerse los labios del Joker de Heath Ledger en The Dark Knight (2008) nació por una razón práctica: las prótesis de las cicatrices se despegaban al hablar.
Ledger empezó a humedecerlas con la lengua para mantenerlas en su sitio sin parar el rodaje por retoques constantes. Lo que era una solución técnica se convirtió en un gesto icónico que reforzaba la personalidad caótica y nerviosa del personaje. Un detalle improvisado que acabó definiéndolo.
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