Una de las consecuencias más lamentables del descenso de la lectura en la escuela es la perdida de calidad del insulto. Así que propongo una optativa de insultos. Podría comenzar por recordar los que usa Cervantes: Alma de argamasa, corazón de manquequillas,
Sí tenemos un gimnasio cerebral, se llama escuela. Pero hemos convertido a Homer Simpson en pedagogo y nos ha convencido de que si algo es difícil no merece la pena hacerlo. Personalmente me fío más de un maestro con sentido común que de una neurocientífica hablando de educación.
Hoy publicamos este reportaje, en el que hemos puesto mucho esfuerzo y mucho cariño. El exilio español en el Magreb truncó miles de vidas. https://t.co/IEaD3fhaDi