🔴 NO FUE SU EX, PERCY MARÍN. Voy a ser directo como siempre. Si las cinco denuncias contra la senadora Camila Flores (RN) de cinco personas distintas son ciertas, estaríamos frente a algo gravísimo: utilización de recursos públicos para fines personales, devolución de sueldos de asesores (“la cuota Flores”), posibles asesores fantasmas y trabajadoras domésticas sin contrato ni regularización laboral. Son cinco denunciantes distintos que ya declararon ante la Fiscalía de Valparaíso y sus palabras son lapidarias: el chofer, la nana, la niñera, la secretaria, y el asesor de redes.
Y quiero decir algo que en Chile pocos se atreven a decir:
NO debemos defender ni guardar silencio frente a hechos graves solo porque el involucrado sea “de nuestro sector” o porque defiende al "tata".
¡Esa lógica tribal es exactamente la que tiene destruido al país!
La corrupción no deja de ser corrupción porque venga desde la derecha, la izquierda o el partido que a uno le guste.
¿O acaso no hemos visto durante años grupos de militantes completos defendiendo lo indefendible y funando al que levanta el dedo para denunciar?
— Gente justificando fundaciones truchas porque eran “de los nuestros”.
— Otros minimizando corrupción municipal porque “el alcalde piensa como yo”.
— Parlamentarios blindando operadores políticos solo por disciplina partidaria.
— Redes completas actuando como barras bravas, no como ciudadanos.
Y así Chile se fue degradando moralmente, anteponiendo la defensa de caudillos y partidos antes que la ética.
Porque cuando el fanatismo político reemplaza a los principios, la corrupción encuentra terreno fértil.
Yo no estoy dispuesto a actuar así. Nunca lo estuve y nunca lo estaré. Prefiero perder todo antes que robarle el dinero a la ciudadanía o callar como vil cómplice ante el robo de algún sujeto de este lado. Y esa actitud molesta, incomoda y repele al que anda en esos pasos.
Si alguien de derecha roba, abusa, defrauda o utiliza plata pública para fines privados, debe investigarse exactamente igual,y debe irse a la cárcel sin contemplación.
Sin blindajes.
Sin excusas.
Sin relativizar.
Sin el clásico “pero los otros también”.
Ese “y tú más” o "es que el d antes robó más" permanente, convirtió la política chilena en una competencia de ladrones.
Chile necesita ciudadanos con principios, no hinchas de equipo de fútbol dispuestos a defenderlo todo con tal de ganar el partido.
Porque el día en que dejamos pasar corrupción “de los nuestros”, perdemos toda autoridad moral para denunciar la corrupción del adversario.
Y ahí es cuando el país se fue al carajo. Todo comienza dentro de cada uno de nosotros y después eso se refleja a nivel país.
Max Lobos
Abogado