Predicción sobre la mesa de diálogo del 1.º de agosto: No va a producir nada. La razón: quienes están sentados en esa mesa no toman decisiones. La negociación no ocurre allí. Ocurre donde está el verdadero tutor: Estados Unidos.
Cuando Washington decida que llegó el momento de cerrar un acuerdo, cada lado recibirá sus instrucciones y el acuerdo aparecerá en cuestión de días.
Hasta entonces, la mesa será show para la galería.
La inmediatez es el peor enemigo de Venezuela.
“Elecciones ya.” “Pongan a EGU de presidente ya.” “Fijen un cronograma ya.”
Como si un país destruido durante 27 años pudiera reconstruirse ya, por un tuit o por citar un artículo legal. La inmediatez y el fetichismo leguleyo son dos caras de la misma moneda: sustituyen la realidad por consignas.
La política seria empieza respondiendo esto: ¿qué condiciones hacen posible que una elección produzca una democracia estable? Todo lo demás es poner la carreta delante de los caballos.
Ningún proceso serio de reconstrucción nacional comenzó con una fecha electoral. Comenzó imponiendo orden, recuperando el monopolio de la fuerza, reconstruyendo instituciones, estabilizando la economía y estableciendo reglas creíbles.
Primero la casa. Después las elecciones. La historia no premia a los impacientes. Premia a quienes entienden el orden de las cosas.
#AHORA | Chavistas y miembros del partido gobernante PSUV queman banderas de EEUU e Israel en Caracas.
En la manifestación participan diputados de la Asamblea Nacional chavista y miembros del partido de Delcy Rodríguez.
La paradoja es evidente: se pretende que una institución cuya legitimidad es controversial sea la que otorgue legitimidad al nuevo sistema. Eso no reconstruye el Estado de Derecho; perpetúa su crisis.
#AHORA | Múltiples voces de la sociedad civil exigen a la Asamblea Nacional la convocatoria de elecciones presidenciales lo antes posible, ante lo que consideran que es la falta absoluta en la presidencia de la República.
@Alfa_17G Soy un proponente de esa propuesta desde hace tiempo, con todos los detalles, pero entiendo que hasta ahora no es el camino escogido.
No se puede estar diciendo "si no escogen mi plan, nada vale".
Me parece tremendista, irresponsable e ilustrativo de la inmadurez política el pedir elecciones ya.
Los argumentos los propongo en uno de mis artículos.
¿Qué significa desmontar el chavismo?
Un presidente elegido preservando esta fusión revolucionaria solo se convertiría en un rehén de su propia candidez. Jugar a la democracia sin República es la trampa: porque tendríamos un presidente elegido democráticamente constantemente cercado por las fuerzas oscuras de la revolución atrincheradas en las instituciones tomadas.
https://t.co/QK7TabZowq
The U.S. welcomes the decision by interim President Delcy Rodriguez and Venezuela to withdraw from the ICC and the new Venezuelan government's partnership on American-led efforts to dismantle the corrupt and worthless ICC.
The so-called court has been "investigating" Nicolas Maduro since 2018 with no result. The ICC has instead wasted its resources on investigating and charging persons from countries that have competent, independent judicial systems and which never submitted to the jurisdiction of the court. This is blatant overreach, political bias and selective enforcement. The ICC is neither credible, independent, nor legitimate.
Thanks to President Trump's leadership and the efforts of brave American service members, Maduro is now facing justice in U.S. court for crimes he has committed.
It is time to dismantle the ICC.
The U.S. calls on all members of the ICC to withdraw from the Rome Statute.
Ha pasado un mes desde los terremotos de La Guaira y el panorama se aclara. La destrucción fue brutal: cientos de edificios colapsados o condenados a demolición, miles de familias que lo perdieron todo y una tragedia humana que tardará años en sanar, si no se hace nada.
Hoy la pregunta ya no es ¿qué pasó?. La pregunta es ¿qué vamos a hacer los venezolanos?
Podemos asumir a La Guaira como un problema de damnificados. Ese camino ya lo conocemos: campamentos, subsidios, abandono, pobreza y generaciones enteras sin futuro. Miseria asegurada, perder la puerta de entrada a una Venezuela turística.
O podemos verla como la mayor oportunidad de reconstrucción y desarrollo de la historia moderna de Venezuela.
Entregar el puerto y el aeropuerto a los mejores operadores internacionales para financiar la reconstrucción. Convertir a La Guaira en el principal puerto base de cruceros del Caribe. Traer las más grandes aerolíneas para crear el hub internacional más importante de América del Sur. Reconstruir Caraballeda, Macuto y Playa Grande como destinos turísticos de clase mundial, no como ciudades dormitorio. Reconstruir el Sheraton y el Meliá sacándolos de su ruina de 30 años. Recuperar el casco histórico como una ciudad colonial vibrante, una Cartagena. Construir 200 nuevos hoteles, resorts y clubes de playa de baja altura a lo largo del frente costero. Generar 100.000 nuevos puestos de trabajo. Todo a solo 20 minutos de Caracas.
Lo que está en juego no es solo el destino de 400.000 guaireños. Porque el problema no es sólo de "darles una casa", es proveerlos de una oportunidad de prosperar.
Es decidir si Venezuela quiere convertirse en una potencia turística, además de una potencia energética, o resignarse otra vez a la pobreza, el asistencialismo y el aislamiento.
La Guaira puede ser el símbolo de muerte y tragedia… o el símbolo del RENACIMIENTO DE VENEZUELA. Esa decisión nos pertenece hoy.
Ha pasado un mes desde los terremotos de La Guaira y el panorama se aclara. La destrucción fue brutal: cientos de edificios colapsados o condenados a demolición, miles de familias que lo perdieron todo y una tragedia humana que tardará años en sanar, si no se hace nada.
Hoy la pregunta ya no es ¿qué pasó?. La pregunta es ¿qué vamos a hacer los venezolanos?
Podemos asumir a La Guaira como un problema de damnificados. Ese camino ya lo conocemos: campamentos, subsidios, abandono, pobreza y generaciones enteras sin futuro. Miseria asegurada, perder la puerta de entrada a una Venezuela turística.
O podemos verla como la mayor oportunidad de reconstrucción y desarrollo de la historia moderna de Venezuela.
Entregar el puerto y el aeropuerto a los mejores operadores internacionales para financiar la reconstrucción. Convertir a La Guaira en el principal puerto base de cruceros del Caribe. Traer las más grandes aerolíneas para crear el hub internacional más importante de América del Sur. Reconstruir Caraballeda, Macuto y Playa Grande como destinos turísticos de clase mundial, no como ciudades dormitorio. Reconstruir el Sheraton y el Meliá sacándolos de su ruina de 30 años. Recuperar el casco histórico como una ciudad colonial vibrante, una Cartagena. Construir 200 nuevos hoteles, resorts y clubes de playa de baja altura a lo largo del frente costero. Generar 100.000 nuevos puestos de trabajo. Todo a solo 20 minutos de Caracas.
Lo que está en juego no es solo el destino de 400.000 guaireños. Porque el problema no es sólo de "darles una casa", es proveerlos de una oportunidad de prosperar.
Es decidir si Venezuela quiere convertirse en una potencia turística, además de una potencia energética, o resignarse otra vez a la pobreza, el asistencialismo y el aislamiento.
La Guaira puede ser el símbolo de muerte y tragedia… o el símbolo del RENACIMIENTO DE VENEZUELA. Esa decisión nos pertenece hoy.
Esta decisión de Venezuela alineada con el EUA es correcta.
La CPI ha sido una pérdida de tiempo y esfuerzo para Venezuela. Ni un condenado, ni un juzgado.
Por instrucciones de la presidenta encargada @delcyrodriguezv, Venezuela comunicó al secretario general de la ONU,@antonioguterres, su decisión firme e irrevocable de denunciar el Estatuto de Roma e iniciar su retiro definitivo de la CPI, conforme al Artículo 127.
Venezuela considera que la actuación de la Corte responde a un sesgo geográfico demostrado, que ha concentrado su labor de manera desproporcionada en países africanos y latinoamericanos, en detrimento del Sur Global. Este patrón revela una justicia internacional que, lejos de aplicarse con equidad, ha sido instrumentalizada para profundizar las desigualdades entre los pueblos y desconocer su derecho a la autodeterminación y a la soberanía.
Este sesgo no es una simple coincidencia procesal, sino el reflejo de una institución que ha puesto sus mecanismos al servicio de intereses ajenos a la justicia y a los pueblos que dice proteger. Por ello rechazamos esta dimensión de lawfare, que perpetúa la persecución contra el pueblo venezolano y agrava las desigualdades que la justicia internacional debería corregir. Reiteramos nuestro compromiso con una justicia genuinamente equitativa, respetuosa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos.