🚨 ¡LAMENTABLE!: AGONIZÓ DURANTE VARIOS MINUTOS
En Tumbaco, oriente de Quito, un ciclista descendía por la vereda de la avenida Universitaria cuando aparentemente perdió el control, la llanta se fue a la calle y el joven de aproximadamente 25 años de edad se impactó contra las varillas de un camión que las transportaba y que subía en sentido contrario. “Tenía atravesadas las varillas por la mitad del cuerpo”, contó una moradora de la zona donde ocurrió la tragedia.
Video: Captura / Ecuavisa
Un hecho de extrema violencia ha conmocionado al departamento del Cesar, donde, según versiones preliminares, un hombre habría atacado mortalmente a otro tras sorprenderlo junto a su pareja en una zona ribereña.
7 personas asesinadas y 17 personas heridas de gravedad en el nuevo atentado terrorista de las FARC contra una buseta en Cajibío, Cauca
La paz total de Iván Cepeda y Petro sigue avanzando
La Carnicería Electoral: Cuando la sangre civil pavimenta el camino al poder.
Las organizaciones narcoterroristas como las disidencias de las FARC y el ELN no lanzan cilindros ni activan carros bomba por simple inercia criminal; lo hacen con la precisión de un cirujano político. El asesinato indiscriminado de inocentes no es un "daño colateral", es el producto principal de su estrategia. Su objetivo es generar terror. Un pueblo con miedo no razona, no debate y, sobre todo, no busca matices; un pueblo aterrorizado se entrega ciegamente al primer caudillo que le prometa orden a través de la fuerza.
Esta violencia es, en realidad, un regalo electoral para la extrema derecha en Colombia. Personajes como Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella han construido sus carreras sobre las cenizas de estos atentados. Cada explosión es oxígeno para su narrativa de "salvadores patrios". Mientras estas organizaciones narcoterroristas siembran los muertos, estos políticos cosechan los votos, vendiendo una seguridad mesiánica que solo se sostiene si el país sigue ardiendo.
Detrás de cada masacre y de cada estallido no hay solo pólvora; hay una coordinación de intereses perversa. No es coincidencia que el terrorismo recrudezca cuando las encuestas les son adversas a los sectores más radicales del país. Se trata de un favorecimiento político mutuo donde la sangre de los civiles es la moneda de cambio. El atentado es el mensaje, la polarización es el método y el poder absoluto es el fin. Al final del día, el narcoterrorista y el político de extrema derecha beben de la misma fuente: la inestabilidad de una nación que no logra salir de la trampa del miedo.