Si Bielsa tiene millones de fans yo soy uno de ellos.
Si tiene solo 10 fans yo soy uno de ellos.
Si tuviera apenas 1 ese sería yo.
Si no tuviera ningún fan, es porque ya no estoy vivo.
Si el mundo está en contra de él, yo estoy en contra del mundo.
La experiencia de Marcelo Bielsa en Uruguay deja una enseñanza que va mucho más allá de los resultados. Desde su llegada intentó cambiar la identidad de un equipo históricamente asociado a un fútbol de fricción y duelos físicos, para convertirlo en uno protagonista, ofensivo y capaz de jugar con la pelota al piso.
Pero el proceso encontró resistencias. Los jugadores cuestionaron sus métodos y el nivel de exigencia, mientras que Bielsa tomó decisiones fuertes al apartar a referentes que consideraba incompatibles con su idea de juego. El propio entrenador reconoció que no había logrado cambiarles la mentalidad y asumió su responsabilidad.
Sin embargo, las transformaciones nunca dependen de una sola persona. Un entrenador puede proponer un camino, pero necesita jugadores dispuestos a recorrerlo. Y el fútbol que pregona Bielsa exige algo fundamental: futbolistas inteligentes. No alcanza con correr y meter. Hace falta entender espacios, interpretar movimientos, tomar decisiones rápidas y animarse a abandonar hábitos profundamente arraigados.
También es cierto que la personalidad de Bielsa nunca terminó de generar la confianza y la cercanía necesarias para sostener un cambio tan profundo. Ese, probablemente, sea su gran defecto: muchas veces sus ideas convencen más que sus formas, y construir una revolución cultural también exige crear vínculos y lograr que los futbolistas se sientan parte del proceso.
El gran desafío en Uruguay no fue táctico ni físico, sino cultural. Bielsa intentó modificar una manera de entender el fútbol y se encontró con un grupo que, en gran medida, no estuvo dispuesto a sostener ese cambio.
Las revoluciones futbolísticas necesitan de un entrenador convencido, pero también de jugadores inteligentes, abiertos al aprendizaje y comprometidos con una nueva idea. Sin esa combinación, cualquier transformación queda a mitad de camino.
Convivi com Vozinha no GD Chaves. Ele na equipa A e eu na B. Um exemplo para todos. Um profissional incrível, mentor dos mais novos e uma pessoa muito boa.
É bem legal vê-lo viver esse momento espetacular em uma Copa do Mundo.
Ayer, mientras Estados Unidos jugaba su debut en el Mundial, en el banco estaba Pochettino con un sistema de IA corriendo en vivo. Para los que tengan curiosidad, les cuento qué es y cómo funciona.
La herramienta se llama Sportian Performance, de Globant. La onda es más o menos así (abro hilo)
@brucabrini@DanielCara Discordo sobre essa incapacidade total do Romário em se articular. E tb sobre o Trajano analisar melhor o jogo do que ele. Mas claro que o Trajano é mais articulado e discorre melhor sobre o futebol enquanto fenômeno sociológico do que o Baixinho.
Marrocos é um dos times mais qualificados da Copa. Tivemos sorte da intensidade deles ter caído.
Mas dentro do contexto da estreia e da competição como um todo, o resultado não foi tão ruim assim.
A performance, sim, foi muito pobre.
Não ter laterais é um handicap enorme.
Vai parecer clubismo, mas não ter levado o Vitinho após a lesão do Wesley mostrou-se um erro tremendo.
Em que pese a queda de rendimento do mesmo nos últimos meses.