Y yo, necia, sigo festejando tu cumpleaños. No porque crea en los calendarios —esos artefactos tristes del tiempo domesticado—, sino porque algo en mí insiste en agradecer. A la tierra, al sol, al agua, y a esas presencias que acechan entre los mundos: los espíritus, los recuerdos, los silencios.
Yo, ramita de tu árbol obstinado; tú, maestro del amor y la justicia, aunque a veces la justicia se nos haya escapado por la ventana.
Miro al cóndor girar en el cielo interminable y sé que seguimos juntos, tal vez más que nunca. Porque vives en tus hijas, en tu nieto, en los que todavía se atreven a soñar un país donde se escuche al otro, donde la palabra no sea arma sino puente; un mundo donde podamos soñar, en familia, la paz, donde convivamos en armonía con los seres diminutos y con los astros enormes que también respiran.
Gracias, Tayta mío, por las alas que heredé,
por los ojos que miran con poesía incluso la herida, por este corazón valiente que late como si tú siguieras ahí, dándome instrucciones desde el viento.
Feliz cumpleaños, jefe.
Allá donde estés, brinda con los dioses, o discúteles: que eso también es una forma de amar.
CONDOLENCIAS | La #EPN lamenta la pérdida irreparable del Ing. Víctor Manuel Cárdenas, quien fue profesor de la Facultad de Ingeniería Mecánica, envía su pésame a los familiares y amigos.
¡Paz en su tumba!