Os pongo esto por la paradoja del cirujano de Taleb:
La idea de Taleb es sencilla y contraintuitiva: cuando tienes que elegir entre dos profesionales que han demostrado el mismo nivel de competencia y resultados, es más inteligente quedarte con el que no se ajusta al estereotipo visual o social del puesto.
En el caso del cirujano, si uno parece sacado de una película (elegante, con diplomas a la vista, manos finas y aspecto impecable) y el otro parece un carnicero desaliñado, con manos grandes y sin el look “de médico”, elige al segundo. No porque la apariencia sea mala en sí, sino porque el que no “parece” lo que se espera de un cirujano ha tenido que superar muchos más prejuicios, sesgos y obstáculos de percepción para llegar exactamente al mismo nivel de éxito.
La realidad de los resultados filtra la incompetencia sin importar cómo se vea uno, así que el que avanza sin la ayuda de la imagen probablemente es más sólido por debajo. El que cumple el estereotipo pudo haber tenido el camino un poco más fácil gracias a esa ventaja superficial.