@lafm Lo comido por lo servido... Bajan los intereses pero el costo de vivienda se eleva por la escases de Terrero y la aplicación de toda la normativa de sismoresitencia. Solo vende humo...
PLANTÓN EN LA USC DE CALI EN RECHAZO A LA POSESIÓN DE ABELARDO DE LA ESPRIELLA
Estudiantes, docentes y miembros de la comunidad realizan un plantón en la Universidad Santiago de Cali, USC. Rechazan la posesión del presidente electo, Abelardo De La Espriella. Los manifestantes expresan su inconformidad en una jornada de protesta pacífica.
#Plantón
#USC
#Cali
Dónde quedaron esos periodistas que solicitaban hace 4 años la renuncia por cortesía y caballerosidad de un presidente? @ABDELAESPRIELLA es el impostor.
@Rincon001A@darcyquinnr Y quién más confiable que el aprendiz de granados para cuidarle la espalda a Uribe ahora que la fisa alianlo vincula con asesinatos y masacres.
#Viral | La esposa de Abelardo de la Espriella, Ana Lucía Pineda Aruachan, pronta a ser la primera dama de la Nación, sufre un incómodo momento en redes sociales tras viralizarse este video donde se muestra cómo se limpia luego de estrechar la mano de un simpatizante.
💬¿Qué opina? Los leemos en comentarios.
Concejal de guacari valle del cauca pagando votos a favor de Abelardo de la Espriella, el mismo estaba adentro acompañando a votar personas con discapacidad.
Pasen y miren esta obra de arte de pura dignidad.
Escuchar a esta mujer me erizó la piel con tantas verdades. 😍
Señora no la conozco pero te quiero mucho mucho. 🫶🏻
@IvanCepedaCast presidente
@aida_quilcue vicepresidenta
Grave denuncia 🚨
Resulta que la derecha descubrió que la vice @aida_quilcue tiene un hijo perdido. Es un influencer con un montonon de seguidores.
Y resulta que ella en el video vuelve y lo niega, pero miren el comentario que le deja el influencer: Gracias mamá, te amo!
Después de esas fuertes declaraciones mí sí me parece que ella debe responder por ese hijo.🫢
🫰🏻
Gracias Hernán Muriel por desmentir tantas Fake News.
El peligro de las campañas de desinformación radica en que, incluso después de ser desmentidas, el daño reputacional y el odio sembrado permanecen en la conversación social.
La responsabilidad de lo que compartimos en redes debe ser tratada con la máxima seriedad.
Iván Cepeda renunció a la indemnización económica ordenada por el Consejo de Estado en diciembre de 2008 para el asesinato de su padre, el senador Manuel Cepeda Vargas. El monto de la indemnización superaba los 1.500 millones de pesos. Cepeda declaró que entregaría el dinero a un fondo educativo para los hijos de las víctimas de la persecución contra la Unión Patriótica.
Hay sectores que callaron ante la corrupción descarada y el abandono de las mayorías, pero ahora atacan con rabia a un gobierno que reduce el desempleo, baja la inflación, recupera derechos laborales y toca los intereses de las élites. Su indignación no nace de la supuesta incompetencia, sino del desafío directo al modelo que defendían.
Lo imperdonable no es que en su opinion @petrogustavo gobierne mal, pues eso lo soportaron sin drama en otros gobiernos. Lo imperdonable es cambiar el modelo y poner en el centro a campesinos, trabajadores y excluidos. El debate jamás ha sido sobre resultados: siempre ha sido sobre quién tiene derecho a gobernar este país.
Hoy, los pobres, los campesinos y los indígenas saben que la patria también les pertenece. Esa conciencia es irreversible y explica mejor que cualquier dato el odio visceral de quienes creían que el Estado era su propiedad privada.
Mandaron a quitar hasta el sonido, pero ahí sigue la gente, que sabe que en Medellín no cabe la censura y no se van a dejar quitar la palabra ni la memoria.
Medellín es más grande que vos y tus ínfulas autoritarias, Federico, mucho más grande.
@luzpastrana La estrategia de campaña de @IvanCepedaCast es muy particular y anda rompiendo esquemas. Privilegia el diálogo constructivo que un vulgar debate. Construye un ideario para la reflexión nacional en vez de un programa escueto de lugares comunes que toma por tonto al ciudadano.
Walter Martínez y el periodismo que incomodó a todos
Durante años se dijo que Walter Martínez había perdido un ojo en alguna guerra lejana. La imagen cerraba perfecto: el corresponsal herido, la cicatriz como credencial moral, el parche como símbolo. Pero la verdad, como suele ocurrir, fue menos cinematográfica y más reveladora.
Walter Martínez no perdió el ojo en Irak. Lo perdió según refieren, mucho antes, en un accidente doméstico, cuando aún no era el rostro reconocible de la geopolítica televisada. No fue una bomba ni una esquirla: fue la vida misma, impredecible y torpe, la que le marcó el rostro. Y sin embargo, ironías de la historia, ese ojo perdido terminó viendo más claro que muchos intactos.
Lo que sí ocurrió en los conflictos internacionales donde Martínez estuvo como corresponsal de guerra, fue otra cosa: allí terminó de romperse cualquier ilusión. Martínez cubrió las intervenciones de los estadounidense y sus aliados con la certeza de quien ya desconfiaba del relato.
Antes de la Guerra del Golfo en 1990, Martínez era un periodista formado en geopolítica, riguroso, incómodo, inscrito en las coordenadas clásicas del oficio. Irak le rompió esa frontera. Después de Bagdad ya no habló como quien interpreta el mundo, sino como quien lo ha visto arder. No era ideología: era memoria corporal.
Ese quiebre se expresó con claridad en Dossier, el espacio que condujo durante muchos años en VTV, y que terminó convirtiéndose en una rareza de la televisión venezolana que trascendió fronteras: un programa de geopolítica sin concesiones.
Dossier no era un resumen de noticias ni un panel para equilibrar opiniones; era una disección. Allí Martínez habló de Irak, Afganistán, la OTAN, América Latina como tablero de disputa, la guerra como negocio y la propaganda como arma principal, cuando esos temas todavía no estaban de moda, ni eran cómodos. El programa se mantuvo al aire por muchos años, hasta su salida definitiva de la televisión, no por agotamiento del formato, sino porque hasta en la trinchera donde se sentía cómodo llegó a incomodar.
Paralelamente, la radio fue siempre su otro territorio natural. Martínez era, ante todo, un hombre de voz. En la radio desplegaba una pasión menos encorsetada, más íntima, más libre. Allí se permitía digresiones, silencios, obsesiones. Y una de ellas, quizá la más reveladora, fue el jazz. No como música de fondo, sino como forma de entender el mundo.
Ese estilo editorial forjado en Irak, afinado en Dossier, respirado en la radio, lo volvió implacable. Señaló al imperio, sí, pero también a sus intermediarios locales, a las élites dóciles, a las oposiciones funcionales, a los progresismos de salón que necesitaban verse respetables ante el mismo poder que decían cuestionar. Desconfió del periodismo incrustado, de los relatos oficiales, de la neutralidad como valor supremo. Decía, sin rodeos, que en un mundo profundamente desigual, la neutralidad no es equilibrio: es toma de partido silenciosa.
Eso explica su lugar en la memoria mediática venezolana hoy. Walter Martínez no es una figura de nostalgia ni un nombre de panteón. No fue absorbible por el sistema. No se suavizó con los años, no renegoció su discurso, no pidió indulgencia. Por eso se le cita poco y se le discute menos. Porque revisitarlo obliga a hacerse una pregunta incómoda: ¿y si no exageraba tanto?
Con los años, demasiadas de sus lecturas se fueron confirmando en silencio: la guerra como negocio permanente, el derecho internacional aplicado selectivamente, la propaganda como arma central, la neutralidad como coartada elegante. Falló, quizá, en una cosa: creyó que la evidencia produciría conciencia. El sistema no colapsó. Aprendió a convivir con la contradicción.
Walter Martínez ganó la capacidad de mirar el mundo sin ilusiones, decirlo sin pedir disculpas…
Disponga usted…