Llamado respetuoso al Presidente José Raúl Mulino….
Señor Presidente José Raúl Mulino:
El 1 de julio de 2024, en su discurso de toma de posesión, usted entregó un mensaje claro y contundente que muchos panameños recordamos con precisión. Dijo entonces:
“Este presidente no tiene intermediarios y si alguien intenta pedir un soborno denúncielo. Nadie habla por mí, nadie tiene autoridad para ofrecer o pedir en mi nombre nada y mucho menos para cometer actos ilícitos.
Soy un hombre abierto y franco que no llegó a este cargo para hacer negocios.
Señores empresarios, a ustedes también les pido que no recurran a las coimas y tráfico de influencias… Porque, parafraseando el viejo refrán: para bailar tango se necesitan dos.
Sé que no será fácil cambiar una conducta arraigada… pero lo vamos a hacer. Esto va a cambiar de forma rápida y definitiva.
No voy a permitir que nadie manche el nombre de mi gobierno ni el mío propio.”
Ese compromiso fue público y enfático. Hoy, casi dos años después, resulta necesario recordarlo con el mismo respeto con el que fue enunciado.
Señor Presidente: es momento de tomar el sartén por el mango. Hay situaciones tan evidentes que no pueden seguir tolerándose. Cuando ocurren, el país no dice “el ministro tal” o “el director cual”. Dice, simplemente: “fue en el Gobierno de Mulino”.
No cuestiono su honestidad personal. Le pido, sin embargo, que observe con atención a quienes lo rodean. Hay lobos que se llevan las ovejas, y el daño que provocan no se queda en ellos: termina afectando el nombre del gobierno y el de quien lo encabeza.
Usted mismo lo prometió: nadie debe manchar el nombre de su gobierno ni el suyo. Cumplir esa palabra es ahora más importante que nunca.
Una empresa que no tiene contrato, que se ha llevado $11,200 millones en oro, plata, cobre y molibdeno sin pagar un centavo es autorizada, por encima de la declaración de inconstitucionalidad, a seguir llevándose nuestra riqueza, en lugar de exigirle que nos pague lo que se llevó. Con qué autoridad el gobierno regala algo que no es suyo?