La Bandera argentina fue creada en tiempos de incertidumbre, cuando el destino de la Patria todavía estaba por escribirse y todo parecía depender del coraje de unos pocos.
El general Manuel Belgrano comprendió que un pueblo que aspiraba a ser libre necesitaba tener símbolos capaces de unirlo. Por eso levantó aquella bandera frente a las barrancas del Paraná como la expresión de una identidad que comenzaba a abrirse camino entre sacrificios y desafíos.
Belgrano fue el ejemplo del máximo sacrificio por la Patria. Entregó todo por el bien de la causa, dejando atrás intereses personales, al punto de morir en la pobreza. Sin embargo, su legado es eterno y su creación un inmortal símbolo de unión nacional.
La divina providencia quiso que la bandera que creó se convirtiera en un manto sagrado para todos los que elegimos seguirla. Acompañó al Ejército de los Andes a liberar América, estuvo en Malvinas y es motivo de orgullo para todos los argentinos en cada logro conseguido por un compatriota. Esos colores nos unen por sobre toda diferencia y este Mundial vuelve a ser testigo de ello. Dios quiera que en la otra punta de nuestro continente la celeste y blanca siga ondeando en la cima.
Que nunca nos falte el orgullo de ser argentinos ni la voluntad de defender aquello que nos une.
¡Viva la bandera! ¡Viva la Patria!
Un día como hoy, la Argentina daba un paso fundamental hacia su verdadera soberanía con la creación de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA). Nació así un pilar estratégico para nuestra independencia, forjado bajo la premisa de que una Nación no puede ser libre si depende de voluntades extranjeras para construir su propio destino.
Detrás de esta colosal obra de la ingeniería y la producción estuvo la visión patriótica de un soldado ejemplar: el General Manuel Nicolás Savio. Como militar e ingeniero de la Patria, el General Savio comprendió que la defensa nacional y el desarrollo industrial eran dos caras de la misma moneda.
El General Savio nos enseñó que no hay soberanía real sin industria pesada. Si dependemos de otros para fundir nuestro propio acero, renunciamos a ser los dueños de nuestro destino.
SOMISA no fue solo una fábrica; fue el testimonio vivo de una Argentina que pensaba en grande. Allí, bajo la disciplina, el conocimiento técnico y el sudor de miles de compatriotas, se templó el acero que levantó nuestras industrias, nuestras defensas y nuestros hogares.
La obra del General Savio también recuerda el aporte fundamental que realizó el Ejército Argentino al proceso de industrialización del país, formando cuadros técnicos, impulsando proyectos de largo plazo y contribuyendo al fortalecimiento de capacidades estratégicas para la Nación.
Mi reconocimiento al General Manuel Savio y a todos aquellos que entendieron que la soberanía también se defiende con las chimeneas encendidas, produciendo y honrando el suelo nacional.
Qué sensación linda es la de dar de baja productos bancarios. Todo: tarjetas, cuenta corriente, lo que sea. Haber cancelado hasta el último centavo y después atender por teléfono al parásito que te llama suplicando que no lo hagas. Una belleza.
Ante la cosmética de algunos «shows» de Madrid, he aquí, en Barcelona, la estética de una mística superior: un papa orante ante la Virgen de Montserrat, La Moreneta, mientras la escolanía canta fervorosamente el «Virolai».
Cuando la Iglesia católica despliega sus «armas espirituales», es capaz de hacer temblar la tierra y conmover los corazones.
Aquí tienen un pasaje del canto y su traducción:
«Rosa d’abril, Morena de la serra,
de Montserrat estel:
il·lumineu la catalana terra,
guieu-nos cap al Cel.
»Amb serra d’or els angelets serraren
eixos turons per fer-vos un palau.
Reina del Cel que els Serafins baixaren,
deu-nos abric dins vostre mantell blau».
Traducción:
«Rosa de abril, Morena de la sierra,
de Montserrat lucero,
iluminad la catalana tierra,
guiadnos hacia el Cielo.
»Con sierra de oro los angelitos serraron
esas colinas para haceros un palacio;
Reina del Cielo que los Serafines bajaron,
dadnos abrigo en vuestro manto azul».
@UniCatolicos_es Dios nos guarde cuando venga el Papá a la Argentina. Si eso presentan en España......que permitirá la Conferencia Episcopal Argentina?????......
@cathovick@Juani_bosiop
¡Millones de gracias por la posibilidad del Hogar de la Santa Faz! El amigo del Educando ha decidido quedarse en la casa de otro de los chicos porque no quiere abandonar Pilar (el mejor pueblo, ¿quién querría?).
Así que ahora que está a resguardo, vamos a por el empleo.
¡Muchísimas gracias!
Disfruté del exitoso viaje apostólico del papa León XIV a África; volvió a Roma como «León triunfante».
Sin embargo, ya estoy hastiado del viaje a España, sin que todavía el Papa haya pisado nuestro suelo. La «contaminación acústica» generada por rivalidades políticas, lingüísticas e ideológicas lo está embarrando todo.
Sin perder el «espíritu crítico», que yo siempre defiendo, creo que los españoles podríamos ser un poco más educados, corteses y hospitalarios, y menos repelentes ante la visita del Romano Pontífice, que viene a bendecirnos, no a maldecirnos.
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Imagen: «León XIV», óleo sobre lienzo de @Raul_Berzosa
En este jueves del Corpus Christi, que reluce más que el sol, recordemos este pasaje del himno eucarístico «De rodillas, Señor, ante el sagrario» de José María Pemán:
«Como estás, mi Señor, en la custodia, igual que la palmera que alegra el arenal, queremos que, en el centro de la vida, reine sobre las cosas tu ardiente caridad: Cristo en todas las almas y en el mundo la paz».
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Imagen: «La adoración de la Sagrada Forma» (Claudio Coello, 1690).
Tres jueves hay en el año
que relucen más que el sol:
Corpus Christi, Jueves Santo
y el día de la Ascensión.
Ecce Panis Angelorum,
Factus cibus viatorum:
Vere panis filiorum,
Non mittendus canibus.
#CorpusChristi
En muchas iglesias protestantes encontrarás una cruz vacía.
En muchas iglesias católicas encontrarás un crucifijo con la imagen de Cristo.
Y algunos preguntan:
“¿Por qué mostrar a Jesús en la cruz si ya resucitó?”
La respuesta es sencilla.
Los católicos creen firmemente en la Resurrección.
Pero tampoco quieren olvidar el precio de la salvación.
San Pablo escribió:
“Nosotros predicamos a Cristo crucificado”.
No dijo solamente a Cristo resucitado.
Porque la cruz revela hasta dónde llegó el amor de Dios por la humanidad.
El crucifijo no significa que Jesús siga sufriendo.
Significa que jamás debemos olvidar lo que hizo por nosotros.
Y pensemos algo profundo.
Vivimos en una cultura que quiere resultados sin sacrificio.
Victoria sin lucha.
Gloria sin entrega.
Pero el Evangelio muestra algo distinto.
Antes de la Resurrección vino el Calvario.
Antes de la corona vino la cruz.
Por eso el crucifijo sigue recordando una verdad incómoda y hermosa:
Nuestra salvación tuvo un precio.
Y ese precio fue el amor de Cristo entregado hasta el extremo.